Encontrados 1891 resultados para: Jueces De Israel
Por eso -oráculo del Señor de los ejércitos, el Fuerte de Israel-: ¡Ay! ¡Me desquitaré de mis adversarios y me vengaré de mis enemigos! (Isaías 1, 24)
Haré a tus jueces como eran antes y a tus consejeros, como al principio. Después de esto, te llamarán "Ciudad de la Justicia", "Ciudad Fiel". (Isaías 1, 26)
Aquél día, el germen del Señor será la hermosura y la gloria de los sobrevivientes de Israel, y el fruto del país será su orgullo y su ornato. (Isaías 4, 2)
Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. (Isaías 5, 3)
Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia! (Isaías 5, 7)
Los que dicen: "¡Que se apure, que haga pronto su obra, para que la veamos; que se acerque y llegue el designio del Santo de Israel, para que podamos conocerlo!". (Isaías 5, 19)
Por eso, como la lengua de fuego devora la paja y la hierba seca se consume en la llama, así su raíz será como podredumbre y su brote se disipará como el polvo, porque rechazaron la ley del Señor de los ejércitos y despreciaron la palabra del Santo de Israel. (Isaías 5, 24)
En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. (Isaías 7, 1)
Él será un santuario, una piedra de tropiezo y un escollo insuperable para las dos casas de Israel; será una red y una trampa para los habitantes de Jerusalén. (Isaías 8, 14)
Yo y los hijos que me dio el Señor somos signos y presagios en Israel, de parte del Señor de los ejércitos, que habita en el monte Sión. (Isaías 8, 18)
El Señor ha enviado una palabra a Jacob, ella caerá sobre Israel; (Isaías 9, 7)
Arám al este, los filisteos por detrás, y ellos devoraron a Israel a boca llena. A pesar de todo esto, no se aplacó su ira y su mano está aún extendida. (Isaías 9, 11)