Encontrados 3687 resultados para: ŅC√≥mo

  • y que est√©n como l√°mparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y as√≠ sucedi√≥. (G√©nesis 1, 15)

  • Y a todas la fieras de la tierra, a todos los p√°jaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y as√≠ sucedi√≥. (G√©nesis 1, 30)

  • Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese √°rbol, se les abrir√°n los ojos y ser√°n como dioses, conocedores del bien y del mal". (G√©nesis 3, 5)

  • El Se√Īor Dios dijo a la mujer: "¬ŅC√≥mo hiciste semejante cosa?". La mujer respondi√≥: "La serpiente me sedujo y com√≠". (G√©nesis 3, 13)

  • Despu√©s el Se√Īor Dios dijo: "El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome tambi√©n del √°rbol de la vida, coma y viva para siempre". (G√©nesis 3, 22)

  • Al cabo de un tiempo, Ca√≠n present√≥ como ofrenda al Se√Īor algunos frutos del suelo, (G√©nesis 4, 3)

  • los hijos de Dios vieron que estas eran hermosas, y tomaron como mujeres a todas las que quisieron. (G√©nesis 6, 2)

  • Cuando el Se√Īor vio qu√© grande era la maldad del hombre en la tierra y c√≥mo todos los designios que forjaba su mente tend√≠an constantemente al mal, (G√©nesis 6, 5)

  • entraron por parejas con √©l en el arca, como Dios se los hab√≠a mandado. (G√©nesis 7, 9)

  • machos y hembras, como Dios se lo hab√≠a ordenado. Entonces el Se√Īor cerr√≥ el arca detr√°s de No√©. (G√©nesis 7, 16)

  • Cuando el Se√Īor aspir√≥ el aroma agradable, se dijo a s√≠ mismo: "Nunca m√°s volver√© a maldecir el suelo por causa del hombre, porque los designios del coraz√≥n humano son malos desde su juventud; ni tampoco volver√© a castigar a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo. (G√©nesis 8, 21)

  • Todo lo que se mueve y tiene vida les servir√° de alimento; yo les doy todo eso como antes les di los vegetales. (G√©nesis 9, 3)


‚ÄúQuando Jesus vem a n√≥s na santa comunh√£o, encontra alegria em Sua criatura. Por nossa parte, procuremos Nele a nossa alegria.‚ÄĚ S√£o Padre Pio de Pietrelcina