Encontrados 865 resultados para: Rey David
Pero sí tomaré el reino de manos de su hijo y te daré las diez tribus. 36A su hijo, sin embargo, le guardaré una tribu, pues quiero que mi servidor David tenga siempre su lámpara encendida en mi presencia en Jerusalén, la ciudad que yo elegí para poner en ella mi Nombre. (1 Reyes 11, 35)
Si escuchas todo cuanto te ordene, sigue mis caminos y haces lo que me agrada, guardando mis decretos y mandamientos como hizo David, mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré una casa estable como se la edifiqué a David, (1 Reyes 11, 38)
y te entregaré Israel y humillaré a los descendientes de David, pero no para siempre.» (1 Reyes 11, 39)
Murió Salomón y fue sepultado en la ciudad de su padre, David. Su hijo Roboam le sucedió. (1 Reyes 11, 43)
La gente de Israel comprendió que el rey no quería hacerles caso, y le respondieron en los mismos términos: «¿Qué tenemos que ver con David y con sus hijos? No es de nuestra familia, ¡arréglate con los tuyos, hijo de David! Los de Israel, vámonos.» Así, pues, los israelitas volvieron a sus tiendas. (1 Reyes 12, 16)
De este modo se rebeló Israel contra la familia de David, y su rebeldía sigue hoy todavía. (1 Reyes 12, 19)
Cuando todo Israel supo que Jeroboam había regresado, lo mandaron llamar a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera el partido de la familia de David, a excepción de la tribu de Judá. (1 Reyes 12, 20)
Jeroboam pensó: «El reino podría muy bien volver otra vez a los descendientes de David. (1 Reyes 12, 26)
El profeta gritó hacia el altar en nombre de Yavé: «Altar, altar, en la familia de David va a nacer un niño cuyo nombre será Josías. El matará sobre este altar a los sacerdotes que quemaron incienso en él. Y manchará el altar quemando sobre él huesos humanos.» (1 Reyes 13, 2)
quité este reino a los hijos de David para dártelo, pero tú no has imitado a mi siervo David. El ha cumplido mis mandamientos y me ha servido con todo su corazón, haciendo lo que me agrada, (1 Reyes 14, 8)
Cuando murió Roboam, lo sepultaron en la ciudad de David y le sucedió su hijo Abías. (1 Reyes 14, 31)
No sirvió de todo corazón a Yavé, su Dios, como lo había hecho su antepasado David, sino que siguió cometiendo los mismos pecados de su padre. (1 Reyes 15, 3)