Mosaico decorativo

1. El día veinticuatro de aquel mismo mes, se congregaron los israelitas para ayunar, vestidos de sayal y la cabeza cubierta de polvo.

1. καὶ ὡς ἐτελέσθη ταῦτα ἤγγισαν πρός με οἱ ἄρχοντες λέγοντες οὐκ ἐχωρίσθη ὁ λαὸς Ισραηλ καὶ οἱ ἱερεῖς καὶ οἱ Λευῖται ἀπὸ λαῶν τῶν γαιῶν ἐν μακρύμμασιν αὐτῶν τῷ Χανανι ὁ Εθι ὁ Φερεζι ὁ Ιεβουσι ὁ Αμμωνι ὁ Μωαβι ὁ Μοσερι καὶ ὁ Αμορι

2. La raza de Israel se separó de todos los extranjeros; y puestos en pie, confesaron sus pecados y las culpas de sus padres.

2. ὅτι ἐλάβοσαν ἀπὸ θυγατέρων αὐτῶν ἑαυτοῖς καὶ τοῖς υἱοῖς αὐτῶν καὶ παρήχθη σπέρμα τὸ ἅγιον ἐν λαοῖς τῶν γαιῶν καὶ χεὶρ τῶν ἀρχόντων ἐν τῇ ἀσυνθεσίᾳ ταύτῃ ἐν ἀρχῇ

3. (De pie y cada uno en su sitio, leyeron en el libro de la Ley de Yahveh su Dios, por espacio de un cuarto de día; durante otro cuarto hacían confesión y se postraban ante Yahveh su Dios.)

3. καὶ ὡς ἤκουσα τὸν λόγον τοῦτον διέρρηξα τὰ ἱμάτιά μου καὶ ἐπαλλόμην καὶ ἔτιλλον ἀπὸ τῶν τριχῶν τῆς κεφαλῆς μου καὶ ἀπὸ τοῦ πώγωνός μου καὶ ἐκαθήμην ἠρεμάζων

4. (Josué, Binnuy, Cadmiel, Sebanías, Bunní, Serebías, Baní y Quenaní subieron al estrado de los levitas y clamaron en alta voz hacia Yahveh su Dios,

4. καὶ συνήχθησαν πρός με πᾶς ὁ διώκων λόγον θεοῦ Ισραηλ ἐπὶ ἀσυνθεσίᾳ τῆς ἀποικίας καὶ ἐγὼ καθήμενος ἠρεμάζων ἕως τῆς θυσίας τῆς ἑσπερινῆς

5. y los levitas Josué, Cadmiel, Baní, Jasabneías, Serebías, Hodiyías, Sebanías y Petajías dijeron: «¡Levantaos, bendecid a Yahveh nuestro Dios!») ¡Bendito seas, Yahveh Dios nuestro, de eternidad en eternidad! ¡Y sea bendito el Nombre de tu Gloria que supera toda bendición y alabanza!

5. καὶ ἐν θυσίᾳ τῇ ἑσπερινῇ ἀνέστην ἀπὸ ταπεινώσεώς μου καὶ ἐν τῷ διαρρῆξαί με τὰ ἱμάτιά μου καὶ ἐπαλλόμην καὶ κλίνω ἐπὶ τὰ γόνατά μου καὶ ἐκπετάζω τὰς χεῖράς μου πρὸς κύριον τὸν θεὸν

6. ¡Tú, Yahveh, tú el único! Tú hiciste los cielos, el cielo de los cielos y toda su mesnada, la tierra y todo cuanto abarca, los mares y todo cuanto encierran. Todo esto tú lo animas, y la mesnada de los cielos ante ti se prosterna.

6. καὶ εἶπα κύριε ᾐσχύνθην καὶ ἐνετράπην τοῦ ὑψῶσαι τὸ πρόσωπόν μου πρὸς σέ ὅτι αἱ ἀνομίαι ἡμῶν ἐπληθύνθησαν ὑπὲρ κεφαλῆς ἡμῶν καὶ αἱ πλημμέλειαι ἡμῶν ἐμεγαλύνθησαν ἕως εἰς οὐρανόν

7. Tú, Yahveh, eres el Dios que elegiste a Abram, le sacaste de Ur de Caldea y le diste el nombre de Abraham.

7. ἀπὸ ἡμερῶν πατέρων ἡμῶν ἐσμεν ἐν πλημμελείᾳ μεγάλῃ ἕως τῆς ἡμέρας ταύτης καὶ ἐν ταῖς ἀνομίαις ἡμῶν παρεδόθημεν ἡμεῖς καὶ οἱ βασιλεῖς ἡμῶν καὶ οἱ υἱοὶ ἡμῶν ἐν χειρὶ βασιλέων τῶν ἐθνῶν ἐν ῥομφαίᾳ καὶ ἐν αἰχμαλωσίᾳ καὶ ἐν διαρπαγῇ καὶ ἐν αἰσχύνῃ προσώπου ἡμῶν ὡς ἡ ἡμέρα αὕτη

8. Hallaste su corazón fiel ante ti, con él hiciste alianza, para darle el país del cananeo, del hitita y del amorreo, del perizita, del jebuseo y del guirgasita, a él y a su posteridad. Y has mantenido tu palabra, porque eres justo.

8. καὶ νῦν ἐπιεικεύσατο ἡμῖν κύριος ὁ θεὸς ἡμῶν τοῦ καταλιπεῖν ἡμῖν εἰς σωτηρίαν καὶ δοῦναι ἡμῖν στήριγμα ἐν τόπῳ ἁγιάσματος αὐτοῦ τοῦ φωτίσαι ὀφθαλμοὺς ἡμῶν καὶ δοῦναι ζωοποίησιν μικρὰν ἐν τῇ δουλείᾳ ἡμῶν

9. Tú viste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y escuchaste su clamor junto al mar de Suf.

9. ὅτι δοῦλοί ἐσμεν καὶ ἐν τῇ δουλείᾳ ἡμῶν οὐκ ἐγκατέλιπεν ἡμᾶς κύριος ὁ θεὸς ἡμῶν καὶ ἔκλινεν ἐφ’ ἡμᾶς ἔλεος ἐνώπιον βασιλέων Περσῶν δοῦναι ἡμῖν ζωοποίησιν τοῦ ὑψῶσαι αὐτοὺς τὸν οἶκον τοῦ θεοῦ ἡμῶν καὶ ἀναστῆσαι τὰ ἔρημα αὐτῆς καὶ τοῦ δοῦναι ἡμῖν φραγμὸν ἐν Ιουδα καὶ ἐν Ιερουσαλημ

10. Contra Faraón obraste señales y prodigios, contra sus siervos y todo el pueblo de su país, pues supiste que eran altivos con ellos. ¡Te hiciste un nombre hasta el día de hoy!

10. τί εἴπωμεν ὁ θεὸς ἡμῶν μετὰ τοῦτο ὅτι ἐγκατελίπομεν ἐντολάς σου

11. Tú hendiste el mar ante ellos: por medio del mar pasaron a pie enjuto. Hundiste en los abismos a sus perseguidores, como una piedra en aguas poderosas.

11. ἃς ἔδωκας ἡμῖν ἐν χειρὶ δούλων σου τῶν προφητῶν λέγων ἡ γῆ εἰς ἣν εἰσπορεύεσθε κληρονομῆσαι αὐτήν γῆ μετακινουμένη ἐστὶν ἐν μετακινήσει λαῶν τῶν ἐθνῶν ἐν μακρύμμασιν αὐτῶν ὧν ἔπλησαν αὐτὴν ἀπὸ στόματος ἐπὶ στόμα ἐν ἀκαθαρσίαις αὐτῶν

12. Con columna de nube los guiaste de día, con columna de fuego por la noche, para alumbrar ante ellos el camino por donde habían de marchar.

12. καὶ νῦν τὰς θυγατέρας ὑμῶν μὴ δῶτε τοῖς υἱοῖς αὐτῶν καὶ ἀπὸ τῶν θυγατέρων αὐτῶν μὴ λάβητε τοῖς υἱοῖς ὑμῶν καὶ οὐκ ἐκζητήσετε εἰρήνην αὐτῶν καὶ ἀγαθὸν αὐτῶν ἕως αἰῶνος ὅπως ἐνισχύσητε καὶ φάγητε τὰ ἀγαθὰ τῆς γῆς καὶ κληροδοτήσητε τοῖς υἱοῖς ὑμῶν ἕως αἰῶνος

13. Bajaste sobre el monte Sinaí y del cielo les hablaste; les diste normas justas, leyes verdaderas, preceptos y mandamientos excelentes;

13. καὶ μετὰ πᾶν τὸ ἐρχόμενον ἐφ’ ἡμᾶς ἐν ποιήμασιν ἡμῶν τοῖς πονηροῖς καὶ ἐν πλημμελείᾳ ἡμῶν τῇ μεγάλῃ ὅτι οὐκ ἔστιν ὡς ὁ θεὸς ἡμῶν ὅτι ἐκούφισας ἡμῶν τὰς ἀνομίας καὶ ἔδωκας ἡμῖν σωτηρίαν

14. les diste a conocer tu santo sábado; les ordenaste mandamientos, preceptos y Ley por mano de Moisés, tu siervo.

14. ὅτι ἐπεστρέψαμεν διασκεδάσαι ἐντολάς σου καὶ ἐπιγαμβρεῦσαι τοῖς λαοῖς τῶν γαιῶν μὴ παροξυνθῇς ἐν ἡμῖν ἕως συντελείας τοῦ μὴ εἶναι ἐγκατάλειμμα καὶ διασῳζόμενον

15. Del cielo les mandaste el pan para su hambre, para su sed hiciste brotar el agua de la roca. Y les mandaste ir a apoderarse de la tierra que tú juraste darles mano en alto.

15. κύριε ὁ θεὸς Ισραηλ δίκαιος σύ ὅτι κατελείφθημεν διασῳζόμενοι ὡς ἡ ἡμέρα αὕτη ἰδοὺ ἡμεῖς ἐναντίον σου ἐν πλημμελείαις ἡμῶν ὅτι οὐκ ἔστιν στῆναι ἐνώπιόν σου ἐπὶ τούτῳ

16. Altivos se volvieron nuestros padres, su cerviz endurecieron y desoyeron tus mandatos.

16.

17. No quisieron oír, no recordaron los prodigios que con ellos hiciste; endurecieron la cerviz y se obstinaron en volver a Egipto y a su servidumbre. Pero tú eres el Dios de los perdones, clemente y entrañable, tardo a la cólera y rico en bondad. ¡No los desamparaste!

17.

18. Ni siquiera cuando se fabricaron un becerro de metal fundido y exclamaron: «¡Este es tu dios que te sacó de Egipto!» (grandes desprecios te hicieron).

18.

19. Tú, en tu inmensa ternura, no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se apartó de ellos, para guiarles de día por la ruta, ni la columna de fuego por la noche, para alumbrar ante ellos el camino por donde habían de marchar.

19.

20. Tu Espíritu bueno les diste para instruirles, el maná no retiraste de su boca, y para su sed les diste agua.

20.

21. Cuarenta años los sustentaste en el desierto, y nada les faltó: ni sus vestidos se gastaron ni se hincharon sus pies.

21.

22. Reinos y pueblos les donaste y las tierras vecinas repartiste: se apoderaron del país de Sijón, rey de Jesbón, y del país de Og, rey de Basán.

22.

23. Y multiplicaste sus hijos como estrellas del cielo, los llevaste a la tierra que a sus padres dijiste que entrarían a poseer.

23.

24. Llegaron los hijos y tomaron el país, y tú ante ellos aplastaste a los habitantes del país, los cananeos, los pusiste en sus manos, con sus reyes y las gentes del país, para que los trataran a merced de su capricho.

24.

25. Ciudades fuertes conquistaron y una tierra generosa; y heredaron casas de toda suerte de bienes rebosantes, cisternas ya excavadas, viñas y olivares, árboles frutales sin medida: comieron, se saciaron, engordaron, se deleitaron en tus inmensos bienes.

25.

26. Pero después, indóciles, se rebelaron contra ti, arrojaron tu Ley a sus espaldas, mataron a los profetas que les conjuraban a convertirse a ti; (grandes desprecios te hicieron).

26.

27. Tú los entregaste en poder de sus enemigos que los oprimieron. Durante su opresión clamaban hacia ti, y tú los escuchabas desde el cielo; y en tu inmensa ternura les mandabas salvadores que los libraron de las manos opresoras.

27.

28. Pero, apenas en paz, volvían a hacer el mal ante ti, y tú los dejabas en mano de sus enemigos que los oprimían. Ellos de nuevo gritaban hacia ti, y tú escuchabas desde el cielo: ¡muchas veces, por ternura, los salvaste!

28.

29. Les conminaste para volverlos a tu Ley, pero ellos en su orgullo no escucharon tus mandatos; contra tus normas pecaron, contra aquellas que, cumplidas, dan la vida; dieron la espalda, endurecieron su cerviz y no escucharon.

29.

30. Tuviste paciencia con ellos durante muchos años; les advertiste por tu Espíritu, por boca de tus profetas; pero ellos no escucharon. Y los pusiste en manos de las gentes de los países.

30.

31. Mas en tu inmensa ternura no los acabaste, no los abandonaste, porque eres tú Dios clemente y lleno de ternura.

31.

32. Ahora, pues, oh Dios nuestro, tú, Dios grande, poderoso y temible, que mantienes la alianza y el amor, no menosprecies esta miseria que ha caído sobre nosotros, sobre nuestros reyes y príncipes, nuestros sacerdotes y profetas, sobre todo tu pueblo, desde los tiempos de los reyes de Asiria hasta el día de hoy.

32.

33. Has sido justo en todo lo que nos ha sobrevenido, pues tú fuiste fiel, y nosotros malvados:

33.

34. nuestros reyes y jefes, nuestros sacerdotes y padres no guardaron tu Ley, no hicieron caso de los mandamientos y dictámenes que tú les diste.

34.

35. Mientras vivían en su reino, entre los grandes bienes que tú les regalabas, y en la espaciosa y generosa tierra que tú les habías preparado, no te sirvieron ellos ni se convirtieron de sus malas acciones.

35.

36. Míranos hoy a nosotros esclavos, y en el país que habías dado a nuestros padres para gozar de sus frutos y bienes, mira que aquí en servidumbre nos sumimos.

36.

37. Sus muchos frutos son para los reyes, que por nuestros pecados tú nos impusiste, y que a capricho dominan nuestras personas, cuerpos y ganados. ¡En gran angustia nos hallamos!

37.



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