Mosaico decorativo

Znaleziono 3804 Wyniki dla: Tierra De Israel

  • La casa de Israel los enterrará para purificar la tierra, durante siete meses. (Ezequiel 39, 12)

  • Todo el pueblo de la tierra será movilizado para enterrarlos, y ello les dará renombre el día que yo manifieste mi gloria, oráculo del Señor Yahveh. (Ezequiel 39, 13)

  • (Hamoná es también el nombre de una ciudad) y purifiquen así la tierra. (Ezequiel 39, 16)

  • En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Yahveh: Di a los pájaros de todas clases y a todas las fieras del campo: Congregaos, venid, reuníos de todas partes para el sacrificio que yo os ofrezco, un gran sacrificio sobre los montes de Israel; comeréis carne y beberéis sangre. (Ezequiel 39, 17)

  • Carne de héroes comeréis, sangre de príncipes de la tierra beberéis. Todos son carneros, corderos, machos cabríos, pingües toros de Basán. (Ezequiel 39, 18)

  • Y la casa de Israel sabrá desde ese día en adelante que yo soy Yahveh su Dios. (Ezequiel 39, 22)

  • Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue deportada por sus culpas, que, por haberme sido infieles, yo les oculté mi rostro y los entregué en manos de sus enemigos, y cayeron todos a espada. (Ezequiel 39, 23)

  • Por eso, así dice el Señor Yahveh: Ahora voy a hacer volver a los cautivos de Jacob, me compadeceré de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. (Ezequiel 39, 25)

  • No les ocultaré más mi rostro, porque derramaré mi Espíritu sobre la casa de Israel, oráculo del Señor Yahveh. (Ezequiel 39, 29)

  • En visiones divinas, me llevó a la tierra de Israel, y me posó sobre un monte muy alto, en cuya cima parecía que estaba edificada una ciudad, al mediodía. (Ezequiel 40, 2)

  • El hombre me dijo: «Hijo de hombre, mira bien, escucha atentamente y presta atención a todo lo que te voy a mostrar, porque has sido traído aquí para que yo te lo muestre. Comunica a la casa de Israel todo lo que vas a ver.» (Ezequiel 40, 4)

  • y he aquí que la gloria del Dios de Israel llegaba de la parte de oriente, con un ruido como el ruido de muchas aguas, y la tierra resplandecía de su gloria. (Ezequiel 43, 2)


"Deus nunca me recusou um pedido". São Padre Pio de Pietrelcina