Mosaico decorativo

Znaleziono 457 Wyniki dla: Fin

  • No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto. No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos. (Eclesiástico 12, 12)

  • Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo ayurdarte te agarrará el talón. (Eclesiástico 12, 17)

  • Aun si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará ver su maldad. (Eclesiástico 14, 7)

  • El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón. (Eclesiástico 18, 12)

  • Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras. En todo lo que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna. (Eclesiástico 31, 22)

  • El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en borrasca. (Eclesiástico 33, 2)

  • No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote del fin. (Eclesiástico 38, 20)

  • No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, pues todo ha sido creado con un fin. (Eclesiástico 39, 21)

  • No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu fin. (Eclesiástico 41, 3)

  • Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. (Eclesiástico 44, 21)

  • Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes; le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria. (Eclesiástico 45, 3)

  • Y después de dormido todavía profetizó y anunció al rey su fin; del seno de la tierra alzó su voz en profecía para borrar la iniquidad del pueblo. (Eclesiástico 46, 20)


“Menosprezai vossas tentações e não vos demoreis nelas. Imaginai estar na presença de Jesus. O crucificado se lança em vossos braços e mora no vosso coração. Beijai-Lhe a chaga do lado, dizendo: ‘Aqui está minha esperança; a fonte viva da minha felicidade. Seguro-vos, ó Jesus, e não me aparto de vós, até que me tenhais posto a salvo’”. São Padre Pio de Pietrelcina