Mosaico decorativo

Znaleziono 1876 Wyniki dla: Don

  • Volvió Moisés donde Yahveh y dijo: «¡Ay! Este pueblo ha cometido un gran pecado al hacerse un dios de oro. (Exodo 32, 31)

  • Con todo, si te dignas perdonar su pecado..., y si no, bórrame del libro que has escrito.» (Exodo 32, 32)

  • Ahora ve y conduce al pueblo adonde te he dicho. He aquí que mi ángel irá delante de ti, mas en el día de mi visita los castigaré yo por su pecado.» (Exodo 32, 34)

  • Dijo Yahveh a Moisés. «Labra dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, al monte y yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras tablas que rompiste. (Exodo 34, 1)

  • que mantiene su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.» (Exodo 34, 7)

  • diciendo: «Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya.» (Exodo 34, 9)

  • a él y Oholiab, hijo de Ajisamak de la tribu de Dan, les ha puesto en el corazón el don de enseñar. (Exodo 35, 34)

  • Hicieron para el pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones. (Exodo 39, 15)

  • Y por medio de sus anillas sujetaron el pectoral a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que quedase el pectoral sobre la cinta del efod y no se desprendiese del efod, como Yahveh había mandado a Moisés. (Exodo 39, 21)

  • Fijaron en ella un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la parte superior de la tiara, como Yahveh había mandado a Moisés. (Exodo 39, 31)

  • Quitará entonces el buche con las plumas y los arrojará al lado oriental del altar, al lugar donde se echan las cenizas. (Levítico 1, 16)

  • El sacerdote lo quemará en el altar como alimento, manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh. Toda la grasa perpetua de generación en generación, dondequiera que habitéis: no comeréis nada de grasa ni de sangre. (Levítico 3, 16)


"Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!" São Padre Pio de Pietrelcina