Mosaico decorativo

Znaleziono 2674 Wyniki dla: Ana

  • A estos despiadados asesinos de sus hijos, devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de sangre, a estos iniciados en bacanales, (Sabiduría 12, 5)

  • Demasiado, en verdad, se habían desviado por los caminos del error, teniendo por dioses a los más viles y despreciables, animales, dejándose engañar como pequeñuelos inconscientes. (Sabiduría 12, 24)

  • pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor. (Sabiduría 13, 5)

  • y para sus ganancias y empresas, para el exito en el trabajo de sus manos, al ser más desmañado le pide destreza. (Sabiduría 13, 19)

  • También por decretos de los soberanos recibían culto las estatuas. Unos hombres que, por vivir apartados, no les podían honrar en persona, representaron su lejana figura encargando una imagen, reflejo del rey venerado; así lisonjearían con su celo al ausente como si presente se hallara. (Sabiduría 14, 17)

  • A nosotros no nos extraviaron las creaciones humanas de un arte perverso, ni el inútil trabajo de los pintores, figuras embadurnadas de colores abigarrados, (Sabiduría 15, 4)

  • Pero luego - ¡mala pena que se toma! - de la misma arcilla modela una vana divinidad. Y la modela él, que poco ha nació de la tierra y que pronto habrá de volver a la tierra de donde fue sacado, cuando le reclamen la devolución de su alma. (Sabiduría 15, 8)

  • Pero no se preocupa de que va a morir, de que es efímera su vida; antes rivaliza con orfebres y plateros, imita las obras del broncista y se ufana de modelar falsificaciones. (Sabiduría 15, 9)

  • Piensa que la existencia es un juego de niños y la vida, un lucrativo mercado: «Es preciso ganar, dice, por todos los medios, aun malos.» (Sabiduría 15, 12)

  • Ni los curó hierba ni emplasto alguno, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana. (Sabiduría 16, 12)

  • Grandes son en verdad tus juicios e inenarrables, por donde almas ignorantes se vinieron a engañar. (Sabiduría 17, 1)

  • el horrísimo fragor de rocas que caían de las alturas, la invisible carrera de animales que saltando pasaban, el rugido de las fieras más salvajes, el eco que devolvían las oquedades de las montañas, todo les aterrorizaba y les dejaba paralizados. (Sabiduría 17, 19)


"O bem dura eternamente." São Padre Pio de Pietrelcina