Znaleziono 2939 Wyniki dla: Vid
Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita. (II Samuel 11, 17)
Joab envió a David el parte de batalla, (II Samuel 11, 18)
¿Quién hirió mortalmente a Abimélec, hijo de Ierubaal? ¿No fue una mujer la que le arrojó una piedra de molino desde lo alto del muro, y así él murió en Tébes? ¿Por qué se acercaron tanto a la muralla?’, entonces tú le dirás: ‘También ha muerto tu servidor Urías, el hitita’". (II Samuel 11, 21)
El mensajero partió y fue a comunicar a David todo lo que Joab le había mandado decir. (II Samuel 11, 22)
El mensajero dijo a David: "Esa gente logró sacarnos ventaja. Hicieron una salida contra nosotros en campo raso, pero los hicimos retroceder hasta la entrada de la ciudad. (II Samuel 11, 23)
Entonces los arqueros dispararon contra tus servidores desde lo alto del muro, y murieron unos cuantos servidores del rey. También murió tu servidor Urías, el hitita". (II Samuel 11, 24)
David respondió al mensajero: "Esto es lo que dirás a Joab: ‘No te preocupes por lo que ha sucedido. La espada devora hoy a este y mañana a aquel. Intensifica el ataque contra la ciudad, y destrúyela’. Así le devolverás el ánimo". (II Samuel 11, 25)
Cuando dejó de estar de luto, David mandó a buscarla y la recibió en su casa. Ella se convirtió en su esposa y le dio un hijo. Pero lo que había hecho David desagradó al Señor. (II Samuel 11, 27)
Entonces el Señor le envió al profeta Natán. Él se presentó a David y le dijo: "Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. (II Samuel 12, 1)
David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: "¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! (II Samuel 12, 5)
Entonces Natán dijo a David: "¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl; (II Samuel 12, 7)
David dijo a Natán: "¡He pecado contra el Señor!". Natán le respondió: "El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. (II Samuel 12, 13)