Mosaico decorativo

Znaleziono 1926 Wyniki dla: San

  • Observen mis sábados y respeten mi Santuario. Yo soy el Señor. (Levítico 26, 2)

  • Y si me siguen contrariando y rehusan obedecerme, volveré a castigarlos siete veces más a causa de sus pecados. (Levítico 26, 21)

  • convertiré sus ciudades en ruinas, asolaré sus santuarios, y ya no aspiraré el aroma de sus sacrificios. (Levítico 26, 31)

  • se aplicará la siguiente tasación: Si es un varón de veinte a sesenta años, la suma será de cincuenta siclos de plata, en siclos del Santuario; (Levítico 27, 3)

  • Todas las tasaciones se harán en siclos del Santuario; cada siclo equivale a veinte gueras. (Levítico 27, 25)

  • La décima parte del ganado mayor o menor -o sea, uno cada diez de todos los animales que pasan bajo el cayado del pastor- será consagrada al Señor. (Levítico 27, 32)

  • Contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 8.300 hombres. Ellos tenían a su cargo el servicio del Santuario. (Números 3, 28)

  • Ellos tenían a su cargo el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios sagrados que se usaban en el culto, el cortinado que dividía el Santuario y todo el servicio relacionado con esos objetos. (Números 3, 31)

  • El jefe supremo de todos los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tenía la supervisión de todos los que realizaban las tareas del Santuario. (Números 3, 32)

  • Los hijos de Merarí tenían a su cargo el cuidado de los bastidores de la Morada, sus travesaños, sus postes, sus bases y todos sus enseres: todo el servicio relacionado con esos objetos. (Números 3, 36)

  • Al este, frente a la Morada, delante de la Carpa del Encuentro, acampaban Moisés, Aarón y sus hijos, que realizaban las tareas del Santuario, en favor de los israelitas. Cualquier extraño que se acercara debía ser castigado con la muerte. (Números 3, 38)

  • toma cinco siclos por cabeza -en siclos del Santuario, teniendo en cuenta que cada siclo equivale a veinte gueras- (Números 3, 47)


"É sempre necessário ir para a frente, nunca para trás, na vida espiritual." São Padre Pio de Pietrelcina