Znaleziono 21960 Wyniki dla: Or
cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, (II Corintios 11, 24)
Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad. (II Corintios 11, 30)
Dios, el Padre del Señor Jesús -bendito sea eternamente- sabe que no miento. (II Corintios 11, 31)
y tuvieron que bajarme por una ventana de la muralla, metido en una canasta: así escapé de sus manos. (II Corintios 11, 33)
¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. (II Corintios 12, 1)
Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- fue arrebatado al tercer cielo. (II Corintios 12, 2)
De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. (II Corintios 12, 5)
Si quisiera gloriarme, no sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir. (II Corintios 12, 6)
Tres veces pedí al Señor que me librara, (II Corintios 12, 8)
pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. (II Corintios 12, 9)
Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (II Corintios 12, 10)
Si me he convertido en necio, es porque ustedes me han obligado. Les correspondía a ustedes valorarme debidamente, ya que en nada soy inferior a esos «apóstoles por excelencia», aunque en realidad no soy nada. (II Corintios 12, 11)