Mosaico decorativo

Znaleziono 443 Wyniki dla: Lie

  • Los hijos de Rubén, los de Gad y la mitad de la tribu de Manasés, eran muy valientes, llevaban escudo y espada y manejaban el arco. Los que estaban adiestrados para la guerra formaban un ejército de cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta hombres. (I Crónicas 5, 18)

  • Estos son los jefes de sus familias: Efer, Isei, Eliel, Azriel, Jeremías, Hodavías y Iajdiel, hombres valientes y jefes famosos de sus respectivas familias. (I Crónicas 5, 24)

  • hijo de Elcaná, hijo de Ierojám, hijo de Eliel, hijo de Tóaj, (I Crónicas 6, 19)

  • Los descendientes de Béquer fueron Zemirá, Joás, Eliezer, Elioenai, Omrí, Ieremot, Abías, Anatot y Alémet; todos estos eran hijos de Béquer. (I Crónicas 7, 8)

  • Elienai, Siletai, Eliel, (I Crónicas 8, 20)

  • Los hijos de Sesac fueron Ispán, Eber, Eliel, (I Crónicas 8, 22)

  • todos los hombres valientes emprendieron la marcha, retiraron el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos, y se los llevaron a Iabés. Allí sepultaron sus huesos bajo el Terebinto de Iabés y ayunaron siete días. (I Crónicas 10, 12)

  • Después de él, Eleazar, hijo de Dodó, el ajotita, uno de los Tres Valientes. (I Crónicas 11, 12)

  • Los Tres Valientes irrumpieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo que está junto a la puerta de Belén y se la llevaron a David. Pero él no quiso beberla y la derramó como libación al Señor, (I Crónicas 11, 18)

  • diciendo: "¡Líbreme Dios de hacer tal cosa! ¿Voy a beber la sangre de estos hombres, al precio de su vida? Ellos la han traído, arriesgando su vida". Y no quiso beber. Esto es lo que hicieron los Tres Valientes. (I Crónicas 11, 19)

  • Benaías, hijo de Iehoiadá, era un hombre valiente, rico en hazañas, oriundo de Cabsel. Él mató a los dos héroes de Moab, y fue él quien bajó a la cisterna un día de nieve para matar al león. (I Crónicas 11, 22)

  • Elieel, el majavita; Ieribai y Iosavías, hijo de Elnaám; Itmá, el moabita; (I Crónicas 11, 46)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina