Znaleziono 1612 Wyniki dla: Hombre Natural
Lo único bueno para el hombre es comer y beber, y pasarla bien en medio de su trabajo. Yo vi que también esto viene de la mano de Dios. (Eclesiastés 2, 24)
Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin. (Eclesiastés 3, 11)
Yo comprendí que lo único bueno para el hombre es alegrarse y buscar el bienestar en la vida. (Eclesiastés 3, 12)
Después de todo, que un hombre coma y beba y goce del bienestar con su esfuerzo, eso es un don de Dios. (Eclesiastés 3, 13)
Porque los hombres y los animales tienen todos la misma suerte: como mueren unos, mueren también los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad. (Eclesiastés 3, 19)
¿Quién sabe si el aliento del hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal baja a lo profundo de la tierra? (Eclesiastés 3, 21)
Por eso, yo vi que lo único bueno para el hombre es alegrarse de sus obras, ya que esta es su parte: ¿Quién, en efecto, lo llevará a ver lo que habrá después de él? (Eclesiastés 3, 22)
un hombre está completamente solo, no tiene hijo ni hermano, pero nunca pone fin a su esfuerzo ni se sacia de ambicionar riquezas. Entonces, ¿para quién me esfuerzo y me privo del bienestar? También esto es vanidad y una tarea ingrata. (Eclesiastés 4, 8)
Además, si Dios ha dado a un hombre riquezas y posesiones, y le permite disfrutar de ellas, tomar la parte que le toca y alegrarse de su trabajo, ¡eso es un don de Dios! (Eclesiastés 5, 18)
Hay un mal que yo he visto bajo el sol y que resulta muy pesado para el hombre. (Eclesiastés 6, 1)
Si un hombre tiene cien hijos y vive muchos años, por más numerosos que sean los días de sus años, si su alma no se sacia de felicidad y ni siquiera le dan sepultura, yo digo que un aborto es más feliz que él. (Eclesiastés 6, 3)
Y aunque ese hombre hubiera vivido dos mil años sin ver en ellos la felicidad, ¿acaso no van todos al mismo sitio? (Eclesiastés 6, 6)