Znaleziono 2064 Wyniki dla: Eli
¡Feliz el hombre que cumple estos preceptos y el mortal que se mantiene firme en ellos, observando el sábado sin profanarlo y preservando su mano de toda mala acción! (Isaías 56, 2)
Porque así habla el Señor: A los eunucos que observen mis sábados, que elijan lo que a mí me agrada y se mantengan firmes en mi alianza, (Isaías 56, 4)
Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: "¡Aquí estoy!". Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; (Isaías 58, 9)
Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado "Delicioso" y al día santo del Señor "Honorable"; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente, (Isaías 58, 13)
Porque yo, el Señor, amo el derecho y odio lo que se arrebata injustamente; les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una alianza eterna. (Isaías 61, 8)
a ustedes, los destinaré a la espada y doblarán la rodilla para el degüello. Porque yo llamé, y no respondieron, hablé, y no escucharon; ustedes hicieron lo que me desagrada y eligieron lo que yo no quiero. (Isaías 65, 12)
también yo elegiré sus desgracias y les enviaré lo que más temen. Yo llamé, y nadie respondió, hablé, y ellos no escucharon, sino que hicieron lo que me desagrada y eligieron lo que yo no quiero. (Isaías 66, 4)
para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! (Isaías 66, 11)
Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén. Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro. (Isaías 66, 20)
Ve a gritar a los oídos de Jerusalén: Así habla el Señor: Recuerdo muy bien la fidelidad de tu juventud, el amor de tus desposorios, cuando me seguías por el desierto, por una tierra sin cultivar. (Jeremías 2, 2)
Yo me había dicho: ¡Cómo quisiera contarte entre mis hijos y darte una tierra deliciosa, la herencia más hermosa de las naciones! Yo me había dicho: Tú me llamarás "Mi padre", y nunca dejarás de ir detrás de mí. (Jeremías 3, 19)
Son caballos bien cebados y fogosos, cada uno relincha por la mujer de su vecino. (Jeremías 5, 8)