Znaleziono 3363 Wyniki dla: Día
Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. (II Samuel 7, 12)
David dijo entonces a Urías: "Quédate aquí todavía hoy, y mañana te dejaré partir". Urías se quedó en Jerusalén aquel día y el día siguiente. (II Samuel 11, 12)
Así habla el Señor: ‘Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. (II Samuel 12, 11)
Al séptimo día, el niño murió. Los servidores de David no se atrevían a darle la noticia, porque se decían: "Si cuando el niño estaba vivo le hablábamos y no nos escuchaba, ¿cómo le vamos a decir que el niño está muerto? ¡Es capaz de hacer un disparate!". (II Samuel 12, 18)
y por medio del profeta Natán, mandó ponerle el sobrenombre de Iedidiá -que significa "Amado del Señor"- conforme a la palabra del Señor. (II Samuel 12, 25)
y dijo a Amnón: "¿Qué te pasa, príncipe, que cada día estás más deprimido? ¿No me lo vas a contar?". Amnón le respondió: "Es por Tamar, la hermana de mi hermano Absalón. Estoy enamorado de ella". (II Samuel 13, 4)
Pero Jonadab, hijo de Simeá, hermano de David, tomó la palabra y dijo: "Que mi señor no diga que han matado a todos los jóvenes hijos del rey. Sólo ha muerto Amnón, porque Absalón ya había pronunciado la sentencia desde el día en que aquel violó a su hermana Tamar. (II Samuel 13, 32)
Por eso, Absalón dijo a sus servidores: "Ustedes saben que Joab tiene un campo al lado del mío, donde ha sembrado cebada. Vayan a prenderle fuego". Y los servidores de Absalón incendiaron el campo. (II Samuel 14, 30)
Joab fue a ver a Absalón a su casa y le dijo: "¿Por qué tus servidores han incendiado el campo que me pertenece?". (II Samuel 14, 31)
Se levantaba temprano, se paraba junto al camino de la Puerta, y a todo el que iba a presentar un pleito al rey, en demanda de justicia, Absalón lo llamaba y le preguntaba: "¿De qué ciudad eres tú?". Y cuando el hombre respondía: "Tu servidor es de tal tribu de Israel", (II Samuel 15, 2)
Luego añadía: "¡Ah, si me constituyeran juez en el país! ¡Acudirían a mí todos los que tienen un pleito o un juicio, y yo les haría justicia!". (II Samuel 15, 4)
Y cuando alguien se acercaba para postrarse ante él, le tendía la mano, lo abrazaba y lo besaba. (II Samuel 15, 5)