Znaleziono 899 Wyniki dla: Concilio De Jerusalén
Le suplicó, y el Señor lo escuchó benignamente: oyó su plegaria y lo hizo volver a su reino, en Jerusalén. Así reconoció Manasés que el Señor es Dios. (II Crónicas 33, 13)
Luego retiró de la Casa del Señor los dioses extranjeros y el Ídolo. Hizo lo mismo con todos los altares que él mismo había erigido en la montaña de la Casa del Señor y en Jerusalén, arrojándolos fuera de la ciudad. (II Crónicas 33, 15)
Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. (II Crónicas 33, 21)
Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén. (II Crónicas 34, 1)
En el octavo año de su reinado, cuando todavía era joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David, y en el año duodécimo comenzó a purificar a Judá y Jerusalén de los lugares altos, de los postes sagrados y de los ídolos esculpidos o de metal fundido. (II Crónicas 34, 3)
Quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y así purificó a Jerusalén y a Judá. (II Crónicas 34, 5)
derribó los altares, destruyó los postes sagrados y los ídolos hasta reducirlos a polvo, y destrozó todos los incensarios en todo el país de Israel. Luego regresó a Jerusalén. (II Crónicas 34, 7)
Ellos se presentaron a Jilquías, el sumo sacerdote, y le entregaron el dinero recaudado para la Casa de Dios, que los levitas guardianes del umbral habían recogido de Manasés, de Efraím y de todo el resto de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén. (II Crónicas 34, 9)
Jilquías y los que habían sido designados por el rey fueron a ver a la profetisa Julda, esposa de Salúm, hijo de Tocat, hijo de Jasrá, el encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusalén, en el barrio nuevo. Y una vez que le expusieron el caso, (II Crónicas 34, 22)
El rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. (II Crónicas 34, 29)
Luego subió a la Casa del Señor, acompañado de todos los hombres de Judá y de los habitantes de Jerusalén -los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el más grande al más pequeño- y les leyó todas las palabras del libro de la Alianza, que había sido hallado en la Casa del Señor. (II Crónicas 34, 30)
Él hizo que se comprometieran todos los que se encontraban en Jerusalén y en Benjamín, y los habitantes de Jerusalén obraron conforme a la alianza de Dios, el Dios de sus padres. (II Crónicas 34, 32)