Mosaico decorativo

Znaleziono 1088 Wyniki dla: Padre Eterno

  • Este contestó: «No pienses tal cosa. No estás en peligro. Mi padre no hace nada sin comunicármelo. ¿Por qué, pues, no me habría dicho esto?» (1 Samuel 20, 2)

  • David replicó: «Tu padre sabe muy bien que yo soy tu amigo. Por eso habrá pensado que es mejor no decirte nada para no apenarte; pero, por Yavé y por tu vida, te aseguro que estoy a un pelo de la muerte.» (1 Samuel 20, 3)

  • Si tu padre nota mi ausencia, le dirás: David me rogó que lo dejara ir a Belén, su pueblo natal, pues celebran allí el sacrificio anual para la familia. (1 Samuel 20, 6)

  • Si tu padre está conforme, esto quiere decir que no hay peligro para mí. Pero, si se enoja, será porque quiere mi muerte. (1 Samuel 20, 7)

  • Hazme, pues, ese favor, ya que conmigo hiciste una alianza en nombre de Dios. Si hay falta de mi parte, mátame tú mismo y no me lleves a tu padre.» (1 Samuel 20, 8)

  • Jonatán contestó: «No lo pienses. ¿Crees tú que si llegara a saber que mi padre está en contra tuya no te lo diría en seguida?» (1 Samuel 20, 9)

  • David le preguntó a su vez: «¿Quién me avisará si tu padre te responde con malos modos?» (1 Samuel 20, 10)

  • Jonatán dijo a David: «Te prometo por Yavé, Dios de Israel, que mañana, a la misma hora, trataré de saber lo que piensa mi padre. Si es algo bueno para ti y no te envío a alguien con la noticia, que Yavé me trate no sólo así, sino peor aún. (1 Samuel 20, 12)

  • Ahora, si mi padre decide hacerte mal, te avisaré para que te pongas a salvo y vayas en paz. Seguramente Yavé estará contigo como lo estuvo con mi padre. (1 Samuel 20, 13)

  • Jonatán respondió a su padre: «¿Por qué tiene que morir? ¿Qué ha hecho?» (1 Samuel 20, 32)

  • Saúl, al oír esto, tomó su lanza amenazándolo y Jonatán comprendió que su padre tenía resuelta la muerte de David. (1 Samuel 20, 33)

  • Jonatán se levantó de la mesa lleno de furor y no comió nada el segundo día, ya que estaba triste por las palabras que su padre había proferido contra David. (1 Samuel 20, 34)


"O verdadeiro servo de Deus é aquele que usa a caridade para com seu próximo, que está decidido a fazer a vontade de Deus a todo custo, que vive em profunda humildade e simplicidade". São Padre Pio de Pietrelcina