Znaleziono 2406 Wyniki dla: Ira
Ahora levántate y entra en la ciudad. Allí se te dirá lo que tienes que hacer.» (Hecho de los Apóstoles 9, 6)
En toda nación mira con benevolencia al que teme a Dios y practica la justicia. (Hecho de los Apóstoles 10, 35)
Esto se repitió por tres veces y después fue retirado todo al cielo. (Hecho de los Apóstoles 11, 10)
Asimismo está dicho en otro lugar: No permitirás que tu santo experimente la corrupción. (Hecho de los Apóstoles 13, 35)
Sepan, pues, hermanos, cuál es la promesa: por su intermedio ustedes recibirán el perdón de los pecados y de todas esas cosas de las cuales buscaron en vano ser liberados por la Ley de Moisés. (Hecho de los Apóstoles 13, 38)
Un día, como escuchaba el discurso de Pablo, éste fijó en él su mirada y vio que aquel hombre tenía fe para ser sanado. (Hecho de los Apóstoles 14, 9)
Se quedaron allí algún tiempo enseñando. Luego llegaron unos judíos de Antioquía e Iconio y hablaron con mucha seguridad, afirmando que no había nada de verdadero en aquella predicación, sino que todo era una mentira. Persuadieron a la gente a que les dieran la espalda y al final apedrearon a Pablo. Después lo arrastraron fuera de la ciudad, convencidos de que ya estaba muerto. (Hecho de los Apóstoles 14, 19)
Una de ellas se llamaba Lidia, y era de las que temen a Dios. Era vendedora de púrpura y natural de la ciudad de Tiatira. Mientras nos escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que aceptase las palabras de Pablo. (Hecho de los Apóstoles 16, 14)
Entonces Pablo les explicó: «Si bien Juan bautizaba con miras a un cambio de vida, pedía al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús.» (Hecho de los Apóstoles 19, 4)
Al ver que algunos, en vez de creer, se endurecían más y criticaban públicamente el camino, se separó de ellos. Tomaba aparte a sus discípulos y diariamente les enseñaba en la escuela de un tal Tirano, desde las once hasta las cuatro de la tarde. (Hecho de los Apóstoles 19, 9)
Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño. (Hecho de los Apóstoles 20, 29)
De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. (Hecho de los Apóstoles 20, 30)