Mosaico decorativo

1. El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de sesenta codos de alta por seis de ancha, y la erigió en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.

1. El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alta por tres de ancha; la levantó en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.

2. El rey Nabucodonosor mandó a los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y a todas las autoridades provinciales, que se reuniran y asistieran a la dedicación de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor.

2. Luego el rey Nabucodonosor dio orden de que se reuniesen los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, tesoreros, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales, y asistiesen a la inauguración de la estatua que él había levantado.

3. Se reunieron, pues, los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y todas las autoridades provinciales para la dedicación de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor; todos estaban en pie ante la estatua erigida por el rey Nabucodonosor.

3. Los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales se reunieron para la inauguración de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor. Todos estaban en pie ante la estatua.

4. El heraldo pregonó con fuerza: «A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber:

4. Y el pregonero gritó con fuerza: "A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber:

5. En el momento en que oigáis el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor.

5. En el momento en que oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales, os prosternaréis y adoraréis la estatua que ha levantado el rey Nabucodonosor.

6. Aquél que no se postre y la adore, será inmediatamente arrojado en el horno de fuego ardiente.»

6. Aquellos que no se prosternen y la adoren serán al punto arrojados en un ardiente horno de fuego".

7. Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que había erigido el rey Nabucodonosor.

7. Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas se prosternaron y adoraron la estatua de oro levantada por el rey Nabucodonosor.

8. Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a denunciar a los judíos.

8. Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a acusar a los judíos.

9. Tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: «¡Viva el rey eternamente!

9. Y dijeron al rey Nabucodonosor: "Oh rey, vive eternamente.

10. Tú, oh rey, has ordenado que todo hombre, en cuanto oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oro,

10. Tú, oh rey, has decretado que todo hombre, apenas oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, se postre y adore la estatua de oro,

11. y que aquél que no se postre para adorarla sea arrojado en el horno de fuego ardiente.

11. y que aquellos que no se postren para adorarla sean arrojados en un ardiente horno de fuego.

12. Pues hay algunos judíos a quienes has encargado de la administración de la provincia de Babilonia: Sadrak, Mesak y Abed Negó, que no te hacen caso, oh rey; no sirven a tu dios ni adoran la estatua de oro que has erigido.»

12. Pues hay algunos judíos, aquellos a quienes pusiste al frente de la administración de la provincia de Babilonia, esto es, Sidrac, Misac y Abdénago, que no te hacen caso, oh rey; no veneran a tu dios ni adoran la estatua de oro que has levantado".

13. Ebrio de cólera, Nabucodonosor mandó llamar a Sadrak, Mesak y Abed Negó, que fueron introducidos ante el rey.

13. Entonces Nabucodonosor montó en cólera y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron llevados a la presencia del rey.

14. Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «¿Es verdad, Sadrak, Mesak y Abed Negó, que no servís a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he erigido?

14. Nabucodonosor les preguntó: "¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no veneráis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he levantado?

15. ¿Estáis dispuestos ahora, cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, a postraros y adorar la estatua que yo he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en el horno de fuego ardiente; y ¿qué dios os podrá librar de mis manos?»

15. ¿Estáis dispuestos cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales a postraros y adorar la estatua que he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en un ardiente horno de fuego; y ¿qué Dios os podrá librar de mis manos?".

16. Sadrak, Mesak y Abed Negó tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: «No necesitamos darte una respuesta sobre este particular.

16. Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey Nabucodonosor: "No necesitamos darte una respuesta sobre este particular.

17. Si nuestro Dios, a quien servimos, es capaz de librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey;

17. Si nuestro Dios, a quien nosotros veneramos, quiere librarnos del ardiente horno de fuego y de tus manos, oh rey, nos librará.

18. y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido.»

18. Pero si no nos librase, has de saber, oh rey, que no serviremos a tu dios ni adoraremos la estatua de oro que has levantado".

19. Entonces el rey Nabucodonosor, lleno de cólera y demudada la expresión de su rostro contra Sadrak, Mesak y Abed Negó, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente,

19. Entonces Nabucodonosor, lleno de furor y con el rostro desencajado de ira contra Sidrac, Misac y Abdénago, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente

20. y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrak, Mesak y Abed Negó y los arrojaran al horno de fuego ardiente.

20. y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago y los arrojaran al ardiente horno de fuego.

21. Fueron, pues, atados estos hombres, con sus zaragüelles, túnicas, gorros y vestidos, y arrojados al horno de fuego ardiente.

21. Éstos, vestidos con sus túnicas, ropas y gorros, fueron atados y arrojados en el ardiente horno de fuego.

22. Como la orden del rey era perentoria y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado allá a Sadrak, Mesak y Abed Negó.

22. Como la orden del rey era apremiante y el horno estaba muy encendido, las llamas alcanzaron y mataron a los hombres que llevaban a Sidrac, Misac y Abdénao,

23. Y los tres hombres, Sadrak, Mesak y Abed Negó, cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.

23. mientras que Sidrac, Misac y Abdénago cayeron atados dentro del horno de fuego.

24. Iban ellos por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.

24. Pero andaban por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.

25. Y Azarías, de pie en medio del fuego, tomó la palabra y oró así:

25. Y Azarías, en pie en medio del fuego, oraba así:

26. «Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, digno de loor, y tu nombre sea glorificado eternamente.

26. "Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres; que tu nombre sea glorificado por los siglos.

27. Porque eres justo en todo lo que nos has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios.

27. Porque eres justo en todo lo que has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios.

28. Juicio fiel has hecho en todo lo que sobre nosotros has traído, y sobre la ciudad santa de nuestros padres, Jerusalén. Pues con verdad y justicia has provocado todo esto, por nuestros pecados.

28. Tú has ejecutado sentencias justas en todos los males que nos has mandado a nosotros y a la ciudad santa de nuestros padres, Jerusalén; pues tú nos has tratado así conforme a la verdad y la justicia, a causa de nuestros pecados.

29. Sí, pecamos, obramos inicuamente alejándonos de ti, sí, mucho en todo pecamos, no dimos oído a tus mandamientos,

29. Sí, hemos pecado, hemos obrado inicuamente alejándonos de ti; hemos fallado en todo y no hemos guardado tus preceptos,

30. no los observamos, no cumplimos lo que se nos mandaba para nuestro bien.

30. no los hemos puesto en práctica, ni hemos obrado como tú nos mandabas para que todo fuese bien.

31. Sí, todo lo que sobre nosotros has traído, todo lo que nos has hecho, con juicio fiel lo has hecho.

31. Sí, en todo lo que has hecho caer sobre nosotros, en todos los castigos que nos has mandado, has obrado con perfecta justicia.

32. Nos has entregado en manos de nuestros enemigos, gentes sin ley, pésimos impíos, en manos de un rey injusto, el más perverso de la tierra toda.

32. Nos has entregado en manos de enemigos, hombres inicuos, los peores entre los malvados; en manos de un rey injusto, el más perverso de toda la tierra.

33. Y hoy no podemos abrir nuestra boca, la vergüenza y el oprobio han alcanzado a los que te sirven y te adoran.

33. Ahora no podemos abrir nuestra boca; la vergüenza, el deshonor son el destino de tus siervos y de tus fieles.

34. ¡Oh, no nos abandones para siempre, - por amor de tu nombre - no repudies tu alianza,

34. ¡Oh, no nos desampares para siempre, por amor de tu nombre, no rechaces tu alianza.

35. no nos retires tu misericordia, por Abraham tu amado, por Isaac tu siervo, por Israel tu santo,

35. No nos retires tu misericordia, por amor de Abrahán, tu amigo; de Isaac, tu siervo, y de Israel, tu santo,

36. a quienes tú prometiste multiplicar su linaje como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar!

36. a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas del mar.

37. Señor, que somos más pequeños que todas las naciones, que hoy estamos humillados en toda la tierra, por causa de nuestros pecados;

37. ¡Oh Señor! Somos el más pequeño de los pueblos y estamos humillados en toda la tierra por causa de nuestros pecados.

38. ya no hay, en esta hora, príncipe, profeta ni caudillo, holocausto, sacrificio, oblación ni incienso ni lugar donde ofrecerte las primicias,

38. No tenemos ya príncipe, profeta, ni caudillo, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrendas, ni incienso, ni lugar donde ofrecerte las primicias

39. y hallar gracia a tus ojos. Mas con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos, como con holocaustos de carneros y toros, y con millares de corderos pingües;

39. y alcanzar tu misericordia. Pero tenemos un corazón contrito y un alma humillada;

40. tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti, y te agrade que plenamente te sigamos, porque no hay confusión para los que en ti confian.

40. acéptalos como holocausto de carneros y toros, de millares de corderos cebados. Tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti para agradarte, pues no quedan defraudados quienes ponen en ti su confianza.

41. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos dejes en la confusión,

41. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro.

42. trátanos conforme a tu bondad y según la abundancia de tu misericordia.

42. No nos dejes avergonzados; trátanos conforme a tu bondad, según tu gran misericordia.

43. Líbranos según tus maravillas, y da, Señor, gloria a tu nombre.

43. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, oh Señor.

44. Sean confundidos los que a tus siervos hacen daño, queden cubiertos de vergüenza, privados de todo su poder, sea aplastada su fuerza.

44. Y queden avergonzados los que persiguen a tus siervos, sean cubiertos de vergüenza, derribado su imperio y aniquilada su potencia;

45. Y sepan que tú eres el único Dios y Señor, glorioso por toda la tierra.»

45. sepan que tú eres el Señor, el Dios único, glorioso en toda la tierra".

46. Los siervos del rey que los habían arrojado al horno no cesaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos,

46. Los siervos del rey que los habían echado en el horno no cesaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos.

47. tanto que la llama se elevaba por encima del horno hasta cuarenta y nueve codos,

47. La llama se levantaba por encima del horno unos veinticinco metros,

48. y al extenderse abrasó a los caldeos que encontró alrededor del horno.

48. y expandiéndose fuera abrasó a los caldeos que encontró cerca del horno.

49. Pero el ángel del Señor bajó al horno junto a Azarías y sus compañeros, empujó fuera del horno la llama de fuego,

49. Pero un ángel del Señor bajó al horno junto a Ananías y sus compañeros, empujó fuera la llama

50. y les sopló, en medio del horno, como un frescor de brisa y de rocío, de suerte que el fuego nos los tocó siquiera ni les causó dolor ni molestia.

50. e hizo soplar en medio del horno como un viento fresco de rocío, y no los tocó en absoluto el fuego, ni les causó daño ni molestia alguna.

51. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno, y diciendo:

51. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno. Decían:

52. «Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, loado, exaltado eternamente. Bendito el santo nombre de tu gloria, loado, exaltado eternamente.

52. "Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y ensalzado eternamente. Bendito sea tu nombre santo y glorioso, alabado y ensalzado eternamente.

53. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado, enaltecido eternamente.

53. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, alabado y ensalzado eternamente.

54. Bendito seas en el trono de tu reino, cantado, exaltado eternamente.

54. Bendito seas en el trono de tu reino, alabado y ensalzado eternamente.

55. Bendito tú, que sondas los abismos, que te sientas sobre querubines, loado, exaltado eternamente.

55. Bendito tú que sondeas los abismos y te sientas sobre querubines, alabado y ensalzado eternamente.

56. Bendito seas en el firmamento del cielo, cantado, glorificado eternamente.

56. Bendito seas en el firmamento del cielo, alabado y ensalzado eternamente.

57. Obras todas del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

57. Obras todas del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

58. Angeles del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

58. Ángeles del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

59. Cielos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

59. Cielos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

60. Aguas todas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

60. Aguas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

61. Potencias todas del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

61. Fuerzas todas del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

62. Sol y luna, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

62. Sol y luna, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

63. Astros del cielo, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

63. Astros del cielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

64. Lluvia toda y rocío, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

64. Lluvia y rocío, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

65. Vientos todos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

65. Vientos todos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

66. Fuego y calor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

66. Fuego y calor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

67. Frío y ardor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

67. Frío y calor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

68. Rocíos y escarchas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

68. Heladas y nieves, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

69. Hielos y frío, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

69. Frío y hielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

70. Heladas y nieves, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

70. Nieves y escarchas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

71. Noches y días, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

71. Noches y días, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

72. Luz y tinieblas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

72. Luz y tinieblas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

73. Rayos y nubes, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

73. Rayos y nubes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

74. Bendiga la tierra al Señor, le cante, le exalte eternamente.

74. Que la tierra bendiga al Señor, que lo alabe y lo ensalce eternamente.

75. Montes y colinas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

75. Montes y colinas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

76. Todo lo que germina en la tierra, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

76. Todo lo que germina en la tierra, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

77. Fuentes, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

77. Fuentes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

78. Mares y ríos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

78. Mares y ríos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

79. Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

79. Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

80. Pájaros todos del cielo, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

80. Aves todas del cielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

81. Fieras todas y bestias, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

81. Fieras y ganados, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

82. Hijos de los hombres, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

82. Hombres todos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

83. Israel, bendice al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

83. Israel, bendice al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

84. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

84. Sacerdotes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

85. Siervos del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

85. Siervos del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

86. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

86. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

87. Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

87. Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.

88. Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente. Porque él nos ha arrancado del infierno, nos ha salvado de la mano del la muerte, nos ha sacado del horno de llama abrasadora, nos ha rescatado de en medio de la llama.

88. Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente, porque nos ha salvado de la fosa, nos ha arrancado de la mano de la muerte, nos ha librado del horno de llama ardiente, de en medio del fuego nos libró.

89. Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

89. Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

90. Todos los que veneráis al Señor, bendecid al Dios de los de los dioses, cantadle, dadle gracias, porque es eterna su misericordia.»

90. Fieles del Señor, bendecid al Dios de los dioses, alabadlo y dadle gracias porque es eterna su misericordia".

91. Entonces el rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó a toda prisa y preguntó a sus consejeros: «¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?» Respondieron ellos: «Indudablemente, oh rey.»

91. Entonces el rey Nabucodonosor se acercó y se quedó estupefacto; se levantó rápidamente y dijo a sus ministros: "¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?". Respondieron al rey: "Ciertamente, oh rey".

92. Dijo el rey: «Pero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir daño alguno, y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses.»

92. El rey añadió: "Pues yo veo a cuatro hombres desatados que andan por medio del fuego, sin sufrir daño alguno; más aún, el aspecto del cuarto se parece a un hijo de los dioses".

93. Y Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiente y dijo: «Sadrak, Mesak y Abed Negó, servidores del Dios Altísimo, salid y venid aquí.» Entonces Sadrak, Mesak y Abed Negó salieron de en medio del fuego.

93. Después Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiente y dijo: "¡Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios altísimo, salid fuera y venid aquí!". Sidrac, Misac y Abdénago salieron del fuego.

94. Los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros del rey se reunieron para ver a estos hombres: el fuego no había tenido ningún poder sobre su cuerpo, los cabellos de su cabeza no estaban chamuscados, sus mantos no se habían alterado, y ni el olor del fuego se les había pegado.

94. Los sátrapas, prefectos, gobernadores y ministros se acercaron y comprobaron que el fuego no había hecho ningún mal a la persona de aquellos jóvenes y que ni siquiera un pelo de su cabeza se había quemado, ni sus vestidos se habían alterado; más aún, ni el olor del fuego había quedado en ellos.

95. Nabucodonosor exclamó: «Bendito sea el Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, que ha enviado a su ángel a librar a sus siervos que, confiando en él, quebrantaron la orden del rey y entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios.

95. Nabucodonosor entonces exclamó: "¡Bendito sea el Dio de Sidrac, Misac y Abdénago, el cual ha mandado a su ángel a librar a sus siervos, que confiaron en él y desobedecieron la orden del rey, exponiendo su vida, por no postrarse a adorar a ningún otro fuera de su Dios!

96. Y yo promulgo este edicto: Pueblos, naciones y lenguas, todo aquel que hable ligeramente del Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, será cortado en pedazos y su casa será reducida a escombros, porque no hay otro dios que pueda salvar de este modo.»

96. Por tanto, yo ordeno que todo el que blasfeme contra el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, de cualquier pueblo, nación o lengua, que sea cortado en pedazos y su casa hecha un montón de escombros, porque no hay ningún dios que pueda salvar como éste".

97. Y el rey hizo prosperar a Sadrak, Mesak y Abed Negó en la provincia de Babilonia.

97. En consecuencia, el rey exaltó aún más la condición de Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.

98. Nabucodonosor, Rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas de toda la tierra: ¡Sea grande vuestra paz!

98. "El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas que habitan en la tierra: ¡Que vuestra paz sea grande!

99. Me ha parecido bien daros a conocer las señales y milagros que ha hecho el Dios Altísimo.

99. Me ha parecido bien daros a conocer los prodigios y maravillas que ha hecho conmigo el Dios altísimo.

100. ¡Que grandes sus prodigios, qué poderosos sus milagros! ¡Reino eterno es su reino, su imperio de generación en generación!

100. ¡Grandes son sus prodigios, poderosas sus maravillas; su reino es un reino eterno, su imperio dura por todas las edades!



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