Mosaico decorativo

1. El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de sesenta codos de alta por seis de ancha, y la erigió en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.

1. El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de treinta metros de alto por tres metros de ancho, y la colocó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.

2. El rey Nabucodonosor mandó a los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y a todas las autoridades provinciales, que se reuniran y asistieran a la dedicación de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor.

2. El rey Nabucodonosor mandó a los funcionarios, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, jueces y abogados de toda la provincia, para que se reunieran y asistieran a la inauguración de la estatua

3. Se reunieron, pues, los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y todas las autoridades provinciales para la dedicación de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor; todos estaban en pie ante la estatua erigida por el rey Nabucodonosor.

3. Se reunieron, pues, los funcionarios, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, abogados y jueces y todas las autoridades provinciales, para la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor

4. El heraldo pregonó con fuerza: «A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber:

4. Un mensajero proclamó con voz fuerte: «Hombres de toda raza, nación y lengua,

5. En el momento en que oigáis el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor.

5. en el momento en que oigan la trompeta, la flauta, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y cualquier música, ustedes tendrán que postrarse y adorar la estatua de oro erigida por el rey Nabucodonosor.

6. Aquél que no se postre y la adore, será inmediatamente arrojado en el horno de fuego ardiente.»

6. Los que no se postren y la adoren, serán echados inmediatamente a un horno de fuego ardiente.

7. Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que había erigido el rey Nabucodonosor.

7. Por eso, en cuanto se oyó la trompeta, la flauta, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, los hombres de todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro erigida por el rey Nabucodonosor.

8. Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a denunciar a los judíos.

8. Algunos magos, sin embargo, fueron a denunciar a los judíos.

9. Tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: «¡Viva el rey eternamente!

9. Dijeron al rey Nabucodonosor: «¡Viva el rey eternamente!

10. Tú, oh rey, has ordenado que todo hombre, en cuanto oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oro,

10. Tú, ¡oh rey!, has ordenado que al oír las trompetas, todos se postren y adoren la estatua de oro,

11. y que aquél que no se postre para adorarla sea arrojado en el horno de fuego ardiente.

11. y que aquellos que no se postren para adorarla sean arrojados en el horno ardiente.

12. Pues hay algunos judíos a quienes has encargado de la administración de la provincia de Babilonia: Sadrak, Mesak y Abed Negó, que no te hacen caso, oh rey; no sirven a tu dios ni adoran la estatua de oro que has erigido.»

12. Hay algunos judíos -Sidrac, Misac y Abdénagoa los que has encargado la administración de la provincia de Babilonia, y que no te han hecho caso; no sirven a tus dioses y no adoran la estatua de oro que has levantado.

13. Ebrio de cólera, Nabucodonosor mandó llamar a Sadrak, Mesak y Abed Negó, que fueron introducidos ante el rey.

13. Enfurecido, Nabucodonosor mandó a llamar a Sidrac, Misac y Abdénago.

14. Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «¿Es verdad, Sadrak, Mesak y Abed Negó, que no servís a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he erigido?

14. El les dijo: «¿Es verdad que ustedes no veneran a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo he levantado?

15. ¿Estáis dispuestos ahora, cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, a postraros y adorar la estatua que yo he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en el horno de fuego ardiente; y ¿qué dios os podrá librar de mis manos?»

15. ¿Están dispuestos ahora, cuando oigan el son de la trompeta y demás instrumentos musicales, a postrarse y adorar la estatua que he fabricado? Si no, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente. Y entonces, ¿qué Dios los podrá librar de mis manos?

16. Sadrak, Mesak y Abed Negó tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: «No necesitamos darte una respuesta sobre este particular.

16. Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey. Le dijeron: «No necesitamos contestar sobre esto.

17. Si nuestro Dios, a quien servimos, es capaz de librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey;

17. Si nuestro Dios, a quien servimos, quiere librarnos, nos librará del horno y de tus manos.

18. y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido.»

18. Si no lo hace, tienes que saber que de todas maneras no serviremos a tus dioses ni adoraremos tu estatua.»

19. Entonces el rey Nabucodonosor, lleno de cólera y demudada la expresión de su rostro contra Sadrak, Mesak y Abed Negó, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente,

19. Entonces el rey cambió de actitud con respecto a ellos y se enfureció. Ordenó que se calentara el horno siete veces más de lo corriente.

20. y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrak, Mesak y Abed Negó y los arrojaran al horno de fuego ardiente.

20. Mandó hombres fuertes de su ejército a que los ataran y arrojaran al horno ardiente.

21. Fueron, pues, atados estos hombres, con sus zaragüelles, túnicas, gorros y vestidos, y arrojados al horno de fuego ardiente.

21. Y así fueron arrojados con sus ropas, mantos, pantalones y sombreros

22. Como la orden del rey era perentoria y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado allá a Sadrak, Mesak y Abed Negó.

22. Como la orden del rey era terminante y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado a Sidrac, Misac y Abdénago,

23. Y los tres hombres, Sadrak, Mesak y Abed Negó, cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.

23. y los tres cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.

24. Iban ellos por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.

24. Sin embargo, iban por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.

25. Y Azarías, de pie en medio del fuego, tomó la palabra y oró así:

25. Y Azarías, de pie en medio del fuego, tomó la palabra y oró así

26. «Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, digno de loor, y tu nombre sea glorificado eternamente.

26. Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres qque tu Nombre sea alabado y glorificado eternamente

27. Porque eres justo en todo lo que nos has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios.

27. Porque eres justo en todo lo que has hecho ttodas tus obras son verdaderas rrectos todos tus caminos yy verdaderos todos tus juicios

28. Juicio fiel has hecho en todo lo que sobre nosotros has traído, y sobre la ciudad santa de nuestros padres, Jerusalén. Pues con verdad y justicia has provocado todo esto, por nuestros pecados.

28. Has llevado a efecto una sentencia justa al traer el mal sobre nosotros y sobre Jerusalén, la Ciudad Santa de nuestros padres. Has obrado conforme a la verdad y la justicia, para castigo de nuestros pecados

29. Sí, pecamos, obramos inicuamente alejándonos de ti, sí, mucho en todo pecamos, no dimos oído a tus mandamientos,

29. Porque hemos pecado y obrado perversamente alejándonos de ti. Pecamos mucho en todo y no dimos oído a tus mandamientos.

30. no los observamos, no cumplimos lo que se nos mandaba para nuestro bien.

30. No los observamos y no cumplimos lo que nos mandabas para nuestro bien

31. Sí, todo lo que sobre nosotros has traído, todo lo que nos has hecho, con juicio fiel lo has hecho.

31. Todos los males que has traído sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho conforme a tu justa sentencia

32. Nos has entregado en manos de nuestros enemigos, gentes sin ley, pésimos impíos, en manos de un rey injusto, el más perverso de la tierra toda.

32. Nos entregaste en manos de nuestros enemigos, gente sin ley, pésimos impíos, en manos de un rey injusto, el más perverso de toda la tierra

33. Y hoy no podemos abrir nuestra boca, la vergüenza y el oprobio han alcanzado a los que te sirven y te adoran.

33. Y hoy no podemos abrir la boca, la vergüenza y la humillación han alcanzado a los que te sirven y te adoran

34. ¡Oh, no nos abandones para siempre, - por amor de tu nombre - no repudies tu alianza,

34. No nos abandones para siempre, por amor de tu Nombre no rechaces tu alianza

35. no nos retires tu misericordia, por Abraham tu amado, por Isaac tu siervo, por Israel tu santo,

35. No nos retires tu misericordia, por Abraham, tu amigo, por Isaac, tu siervo, por Israel, tu santo,

36. a quienes tú prometiste multiplicar su linaje como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar!

36. a quienes tú prometiste multiplicar su raza como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar

37. Señor, que somos más pequeños que todas las naciones, que hoy estamos humillados en toda la tierra, por causa de nuestros pecados;

37. Porque, Señor, hemos pasado a ser la nación más pequeña de toda la tierra y somos humillados a causa de nuestros pecados

38. ya no hay, en esta hora, príncipe, profeta ni caudillo, holocausto, sacrificio, oblación ni incienso ni lugar donde ofrecerte las primicias,

38. En esta hora ya no tenemos rey, ni profeta, ni jefe; no podemos ofrecerte víctimas, sacrificios, ofrendas ni incienso. No tenemos un lugar en que presentarte las primicias de nuestras cosechas y así conseguir tu favor

39. y hallar gracia a tus ojos. Mas con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos, como con holocaustos de carneros y toros, y con millares de corderos pingües;

39. Pero, a lo menos, que al presentarnos con alma contrita y espíritu humillado te seamos agradables, más que cuando íbamos con carneros y becerros consumidos por el fuego y con miles de gordos corderos

40. tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti, y te agrade que plenamente te sigamos, porque no hay confusión para los que en ti confian.

40. Que hoy este sacrificio nuestro nos consiga tu favor, pues sabemos que los que confían en ti jamás serán defraudados

41. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos dejes en la confusión,

41. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos dejes en la humillación,

42. trátanos conforme a tu bondad y según la abundancia de tu misericordia.

42. sino trátanos de acuerdo a tu bondad y según la abundancia de tu misericordia.

43. Líbranos según tus maravillas, y da, Señor, gloria a tu nombre.

43. Líbranos de acuerdo a tus maravillas, y da, Señor, gloria a tu Nombre

44. Sean confundidos los que a tus siervos hacen daño, queden cubiertos de vergüenza, privados de todo su poder, sea aplastada su fuerza.

44. Queden confundidos los que maltratan a tus siervos, sean cubiertos de vergüenza, privados de todo su poder;

45. Y sepan que tú eres el único Dios y Señor, glorioso por toda la tierra.»

45. aplasta tú su fuerza, y sepan que tú eres el único Dios y Señor, glorioso por toda la tierra

46. Los siervos del rey que los habían arrojado al horno no cesaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos,

46. Los siervos del rey, que los habían arrojado al horno, no cesaban de atizar el fuego con petróleo, alquitrán, estopa y sarmientos,

47. tanto que la llama se elevaba por encima del horno hasta cuarenta y nueve codos,

47. tanto que las llamas se elevaban por encima del horno unos veinticinco metros,

48. y al extenderse abrasó a los caldeos que encontró alrededor del horno.

48. y al extenderse abrasó a los caldeos que se encontraban alrededor del horno

49. Pero el ángel del Señor bajó al horno junto a Azarías y sus compañeros, empujó fuera del horno la llama de fuego,

49. Pero el ángel del Señor bajó al horno junto a Azarías y sus compañeros; empujó fuera del horno la llama de fuego,

50. y les sopló, en medio del horno, como un frescor de brisa y de rocío, de suerte que el fuego nos los tocó siquiera ni les causó dolor ni molestia.

50. y les sopló, en medio del horno, como una frescura de brisa y de rocío, de modo que el fuego no los tocó ni les causó dolor ni molestia

51. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno, y diciendo:

51. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno, y diciendo

52. «Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, loado, exaltado eternamente. Bendito el santo nombre de tu gloria, loado, exaltado eternamente.

52. Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente BBendito sea tu santo y glorioso Nombre, cantado y exaltado eternamente

53. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado, enaltecido eternamente.

53. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado y alabado eternamente

54. Bendito seas en el trono de tu reino, cantado, exaltado eternamente.

54. Bendito seas en el trono de tu reino, cantado y glorificado eternamente

55. Bendito tú, que sondas los abismos, que te sientas sobre querubines, loado, exaltado eternamente.

55. Bendito seas tú, que sondeas los abismos, que te sientas sobre querubines, alabado y ensalzado enternamente

56. Bendito seas en el firmamento del cielo, cantado, glorificado eternamente.

56. Bendito seas en el firmamento del cielo, alabado y glorificado eternamente

57. Obras todas del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

57. Obras todas del Señor, bendíganlo, alábenlo, ensálcenlo eternamente

58. Angeles del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

58. Angeles del Señor, bendíganlo, alábenlo y glorifíquenlo eternamente

59. Cielos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

59. Cielos, bendigan al Señor, alábenlo y ensálcenlo eternamente

60. Aguas todas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

60. Aguas todas del cielo, bendigan al Señor, alábenlo y exáltenlo eternamente

61. Potencias todas del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

61. Potencias todas del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y ensálcenlo eternamente

62. Sol y luna, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

62. Sol y luna aalábenlo y ensálcenlo eternamente

63. Astros del cielo, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

63. Astros del cielo aalábenlo y ensálcenlo eternamente

64. Lluvia toda y rocío, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

64. Lluvia y rocío aalábenlo y ensálcenlo eternamente

65. Vientos todos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

65. Vientos todos aalábenlo y ensálcenlo eternamente

66. Fuego y calor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

66. Fuego y calor aalábenlo y ensálcenlo eternamente

67. Frío y ardor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

67. Frío y ardor aalábenlo y ensálcenlo eternamente

68. Rocíos y escarchas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

68. Rocíos y escarchas aalábenlo y ensálcenlo eternamente

69. Hielos y frío, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

69. Hielos y frío aalábenlo y ensálcenlo enternamente

70. Heladas y nieves, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

70. Heladas y nieves aalábenlo y ensálcenlo eternamente

71. Noches y días, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

71. Noches y días aalábenlo y ensálcenlo eternamente

72. Luz y tinieblas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

72. Luz y tinieblas aalábenlo y ensálcenlo eternamente

73. Rayos y nubes, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

73. Rayos y nubes aalábenlo y ensálcenlo eternamente

74. Bendiga la tierra al Señor, le cante, le exalte eternamente.

74. Tierra aalábalo y ensálzalo eternamente

75. Montes y colinas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

75. Montes y cerros aalábenlo y ensálcenlo eternamente

76. Todo lo que germina en la tierra, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

76. Todo lo que brota en la tierra aalábelo y ensálcelo eternamente

77. Fuentes, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

77. Vertientes aalábenlo y ensálcenlo eternamente

78. Mares y ríos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

78. Mares y ríos aalábenlo y ensálcenlo eternamente

79. Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

79. Ballenas y peces aalábenlo y ensálcenlo eternamente

80. Pájaros todos del cielo, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

80. Aves todas del cielo aalábenlo y ensálcenlo eternamente

81. Fieras todas y bestias, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

81. Fieras y animales aalábenlo y ensálcenlo eternamente

82. Hijos de los hombres, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

82. Hijos de los hombres aalábenlo y ensálcenlo eternamente

83. Israel, bendice al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

83. Israel, alábalo y ensálzalo eternamente

84. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

84. Sacerdotes del Señor aalábenlo y ensálcenlo eternamente

85. Siervos del Señor, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

85. Servidores del Señor aalábenlo y ensálcenlo eternamente

86. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

86. Espíritus y almas de los justos aalábenlo y ensálcenlo eternamente

87. Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

87. Santos y humildes de corazón aalábenlo y ensálcenlo eternamente

88. Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente. Porque él nos ha arrancado del infierno, nos ha salvado de la mano del la muerte, nos ha sacado del horno de llama abrasadora, nos ha rescatado de en medio de la llama.

88. Ananías, Azarías, Misael bbendigan al Señor aalábenlo y ensálcenlo eternamente

89. Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

89. Porque él nos ha arrancado del infierno, nos ha salvado de manos de la muerte, nos ha librado del horno de ardientes llamas y nos ha sacado de en medio de ellas

90. Todos los que veneráis al Señor, bendecid al Dios de los de los dioses, cantadle, dadle gracias, porque es eterna su misericordia.»

90. Den gracias al Señor, porque es bueno, porque su misericordia es eterna TTodos los que adoran al Señor, bendigan al Dios de los dioses, alábenlo y reconózcanlo porque su misericordia es eterna

91. Entonces el rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó a toda prisa y preguntó a sus consejeros: «¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?» Respondieron ellos: «Indudablemente, oh rey.»

91. Entonces el rey Nabucodonosor, muy asombrado, se levantó de repente y preguntó a sus consejeros: «¿No echamos al fuego a estos tres hombres atados?» Ellos respondieron: «Indudablemente.»

92. Dijo el rey: «Pero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir daño alguno, y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses.»

92. Dijo el rey: «Pero yo estoy viendo a cuatro hombres que se pasean libremente en medio del fuego, sin sufrir ningún daño, y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses.

93. Y Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiente y dijo: «Sadrak, Mesak y Abed Negó, servidores del Dios Altísimo, salid y venid aquí.» Entonces Sadrak, Mesak y Abed Negó salieron de en medio del fuego.

93. Y Nabucodonosor se acercó a la boca del horno ardiente y dijo: «Sidrac, Misac y Abdénago, servidores del Dios Altísimo, salgan y vengan acá.» Entonces ellos salieron de en medio del fuego

94. Los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros del rey se reunieron para ver a estos hombres: el fuego no había tenido ningún poder sobre su cuerpo, los cabellos de su cabeza no estaban chamuscados, sus mantos no se habían alterado, y ni el olor del fuego se les había pegado.

94. Funcionarios, prefectos, gobernadores y consejeros del rey se acercaron para verlos: el fuego no había tenido ningún poder sobre su cuerpo, sus cabellos no estaban chamuscados, sus pantalones no habían sufrido ningún daño y ni siquiera tenían olor a humo

95. Nabucodonosor exclamó: «Bendito sea el Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, que ha enviado a su ángel a librar a sus siervos que, confiando en él, quebrantaron la orden del rey y entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios.

95. Nabucodonosor exclamó: «Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago que envió a su ángel a librar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron la orden del rey y entregaron su cuerpo al fuego antes que servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios

96. Y yo promulgo este edicto: Pueblos, naciones y lenguas, todo aquel que hable ligeramente del Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, será cortado en pedazos y su casa será reducida a escombros, porque no hay otro dios que pueda salvar de este modo.»

96. Yo ordeno, pues: De toda raza, nación y lenguaje, todo aquel que hable de forma irreverente del Dios de Sidrac, Misac y Abdégano será cortado en pedazos y su casa será destruida porque no hay otro dios que pueda salvar de este modo.

97. Y el rey hizo prosperar a Sadrak, Mesak y Abed Negó en la provincia de Babilonia.

97. Y el rey hizo progresar a Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.

98. Nabucodonosor, Rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas de toda la tierra: ¡Sea grande vuestra paz!

98. Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, a todas las naciones y a todos los hombres de la tierra, sea cual fuere su idioma: Paz.

99. Me ha parecido bien daros a conocer las señales y milagros que ha hecho el Dios Altísimo.

99. Me ha parecido bien darles a conocer las señales y milagros que ha hecho en mí el Dios Altísimo.

100. ¡Que grandes sus prodigios, qué poderosos sus milagros! ¡Reino eterno es su reino, su imperio de generación en generación!

100. ¡Qué grandes son sus prodigios, qué poderosos sus milagros! Su reino es un reino eterno, su imperio abarca a todas las generaciones.



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