Mosaico decorativo

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  • El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retraen su fulgor. (Joel 4, 15)

  • Ruge Yahveh desde Sión, desde Jerusalén da su voz: ¡el cielo y la tierra se estremecen! Mas Yahveh será un refugio para su pueblo, una fortaleza para los hijos de Israel. (Joel 4, 16)

  • Sucederá aquel día que los montes destilarán vino y las colinas fluirán leche; por todas las torrenteras de Judá fluirán las aguas; y una fuente manará de la Casa de Yahveh que regará el valle de las Acacias. (Joel 4, 18)

  • Egipto quedará hecho una desolación, Edom un desierto desolado, por su violencia contra los hijos de Judá, por haber derramado sangre inocente en su tierra. (Joel 4, 19)

  • romperé el cerrojo de Damasco, extirparé al habitante de Bicat Aven y de Bet Eden al que empuña el cetro; y el pueblo de Aram irá cautivo a Quir, dice Yahveh. (Amós 1, 5)

  • extirparé al habitante de Asdod y de Ascalón al que empuña el cetro; volveré mi mano contra Ecrón, y perecerá lo que queda de los filisteos, dice el Señor Yahveh. (Amós 1, 8)

  • ¿Cae un pájaro a tierra en el lazo, sin que haya una trampa para él? ¿Se alza del suelo el lazo sin haber hecho presa? (Amós 3, 5)

  • ¿Suena el cuerno en una ciudad sin que el pueblo se estremezca? ¿Cae en una ciudad el infortunio sin que Yahveh lo haya causado? (Amós 3, 6)

  • Así dice Yahveh: Como salva el pastor de la boca del león dos patas o la punta de una oreja, así se salvarán los hijos de Israel, los que se sientan en Samaria, en el borde de un lecho y en un diván de Damasco. (Amós 3, 12)

  • Por brechas saldréis cada una a derecho, y seréis arrojadas al Hermón, oráculo de Yahveh. (Amós 4, 3)

  • También os he cerrado la lluvia, a tres meses todavía de la siega; he hecho llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no he hecho llover; una parcella recibía lluvia, y otra parcella, falta de lluvia, se secaba; (Amós 4, 7)

  • Como cuando uno huye del león y se topa con un oso, o, al entrar en casa, apoya una mano en la pared y le muerde una culebra... (Amós 5, 19)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina