Mosaico decorativo

Fondare 715 Risultati per: Vida Comunitaria

  • Si en la vida la riqueza es una posesión deseable, ¿qué cosa más rica que la Sabiduría que todo lo hace? (Sabiduría 8, 5)

  • ¿Amas la justicia? Las virtudes son sus empeños, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza: lo más provechoso para el hombre en la vida. (Sabiduría 8, 7)

  • Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que me sería una consejera para el bien y un aliento en las preocupaciones y penas: (Sabiduría 8, 9)

  • Que soy un siervo tuyo, hijo de tu sierva, un hombre débil y de vida efímera, poco apto para entender la justicia y las leyes. (Sabiduría 9, 5)

  • Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida, (Sabiduría 11, 26)

  • Por tanto, también a los que inicuamente habían vivido una vida insensata les atormentaste con sus mismas abominaciones. (Sabiduría 12, 23)

  • Desgraciados, en cambio, y con la esperanza puesta en seres sin vida, los que llamaron dioses a obras hechas por mano de hombre, al oro, a la plata, trabajados con arte, a representaciones de animales o a una piedra inútil, esculpida por mano antigua. (Sabiduría 13, 10)

  • Un leñador abate con la sierra un árbol conveniente, lo despoja diestramente de toda su corteza, lo trabaja con habilidad y fabrica un objeto útil a las necesidades de la vida. (Sabiduría 13, 11)

  • Pues bien, cuando por su hacienda, bodas o hijos ruega, no se le cae la cara al dirigirse a este ser sin vida. Y pide salud a un inválido, (Sabiduría 13, 17)

  • vida a un muerto, auxilio al más inexperto, un viaje feliz al que ni de los pies se puede valer, (Sabiduría 13, 18)

  • No quieres que queden inactivas las obras de tu Sabiduría; por eso, a un minúsculo leño fían los hombres su vida, cruzan el oleaje en una barquichuela y arriban salvos a puerto. (Sabiduría 14, 5)

  • La invención de los ídolos fue el principio de la fornicación; su descubrimiento, la corrupción de la vida. (Sabiduría 14, 12)


"O amor nada mais é do que o brilho de Deus nos homens". São Padre Pio de Pietrelcina