Mosaico decorativo

Fondare 501 Risultati per: Tienda Del Encuentro

  • Las depositarás en la Tienda del Encuentro, delante del Testimonio, donde me suelo manifestar a ti. (Números 17, 19)

  • Moisés depositó las ramas delante de Yahveh en la Tienda del Testimonio. (Números 17, 22)

  • Al día siguiente, cuando entró Moisés en la Tienda del Testimonio, vio que había retoñado la rama de Aarón, por la casa de Leví: le habían brotado yemas, había florecido y había producido almrendras. (Números 17, 23)

  • Haz que se acerquen también contigo tus hermanos de la rama de Leví, de la tribu de tu padre. Que sean tus ayudantes y te sirvan a ti y a tus hijos, delante de la Tienda del Testimonio. (Números 18, 2)

  • Atenderán a tu ministerio y al de toda la Tienda. Pero que no se acerquen ni a los objetos sagrados ni al altar, para que no muráis ni ellos ni vosotros. (Números 18, 3)

  • Serán tus ayudantes, desempeñarán el ministerio en la Tienda, y ningún laico se acercará a vosotros. (Números 18, 4)

  • Yo he elegido a vuestros hermanos los levitas, de entre los demás israelitas. Son un don que os hago; son «donados» a Yahveh para prestar servicio en la Tienda del Encuentro. (Números 18, 6)

  • A los hijos de Leví, les doy en herencia todos los diezmos de Israel, a cambio de su servicio: del servicio que prestan en la Tienda del Encuentro. (Números 18, 21)

  • Los israelitas no se volverán a acercar a la Tienda del Encuentro: cargarían con un pecado y morirían. (Números 18, 22)

  • Será Leví el que preste servicio en la Tiendal del Encuentro: ellos cargarán con sus faltas. Es decreto perpetuo para vuestros descendientes: no tendrán heredad entre los israelitas, (Números 18, 23)

  • lo podréis comer, en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias: es vuestro salario por vuestro servicio en la Tienda del Encuentro. (Números 18, 31)

  • Entonces el sacerdote Eleazar untará su dedo en la sangre de la vaca y hará con la sangre siete aspersiones hacia la entrada de la Tienda del Encuentro. (Números 19, 4)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina