Fondare 895 Risultati per: Seis Dias
En aquellos días surgieron de Israel unos hijos rebeldes que sedujeron a muchos diciendo: «Vamos, concertemos alianza con los pueblos que nos rodean, porque desde que nos separamos de ellos, nos han sobrevenido muchos males.» (I Macabeos 1, 11)
Los días de Matatías se acercaban a su fin. Dijo entonces a sus hijos: «Ahora reina la insolencia y la reprobación, es tiempo de ruina y de violenta Cólera. (I Macabeos 2, 49)
Durante ocho días celebraron la dedicación del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y el sacrificio de comunión y acción de gracias. (I Macabeos 4, 56)
Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, decidió que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Kisléu, se celebrara con alborozo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar. (I Macabeos 4, 59)
Muchos días permaneció allí, renovándosele sin cesar la profunda tristeza, hasta que sintió que se iba a morir. (I Macabeos 6, 9)
Muchos días estuvo sitiando el santuario. Levantó allí plataformas de tiro e ingenios de guerra, lanzallamas, catapultas, escorpiones de lanzar flechas y hondas. (I Macabeos 6, 51)
Por su parte, los sitiados construyeron ingenios contra los ingenios de los otros y combatieron durante muchos días. (I Macabeos 6, 52)
Todo Israel le lloró, hizo gran duelo por él y muchos días estuvieron repitiendo esta lamentación: (I Macabeos 9, 20)
Llegó y puso cerco a Bet Basí, la atacó durante muchos días y construyó ingenios de guerra. (I Macabeos 9, 64)
Báquides aceptó y accedió a las peticiones de Jonatán. Se comprometió con juramento a no hacerle mal en todos los días de su vida, (I Macabeos 9, 71)
Todas las fiestas, los sábados y los novilunios y, además del día fijado, los tres días que las preceden y los tres que las siguen, sean todos ellos días de inmunidad y franquicia para todos los judíos residentes en mi reino: (I Macabeos 10, 34)
Pero tres días después murió el rey Tolomeo y los que estaban en sus plazas fuertes perecieron a manos de los que las habitaban. (I Macabeos 11, 18)