Mosaico decorativo

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  • A la hora de la oblación de la tarde salí de mi postración y, con las vestiduras y el manto rasgados, caí de rodillas, extendí las manos hacia Yahveh mi Dios, (Esdras 9, 5)

  • Porque esclavos fuimos nosotros, pero en nuestra esclavitud nuestro Dios no nos ha abandonado; nos ha granjeado el favor de los reyes de Persia, dándonos ánimos para levantar de nuevo la Casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y procurándonos un valladar seguro en Judá y Jerusalén. (Esdras 9, 9)

  • ¿hemos de volver a violar tus mandamientos, emparentándonos con estas gentes abominables? ¿No te irritarías tú contra nosotros hasta exterminarnos sin que quedara Resto ni salvación? (Esdras 9, 14)

  • Yahveh, Dios de Israel, justo eres, pues un Resto nos hemos salvado, como en el caso presente: aquí estamos ante ti, con nuestro delito. Pues por su causa nadie resiste en tu presencia.» (Esdras 9, 15)

  • Se publicó un bando en Judá y Jerusalén a todos los deportados para que se reunirean en Jerusalén. (Esdras 10, 7)

  • Todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron, pues, en Jerusalén en el plazo de tres días: era el día veinte del mes noveno; todo el pueblo se situó en la plaza de la Casa de Dios, temblando, debido al caso, y también porque llovía a cántaros. (Esdras 10, 9)

  • Entre los cantores: Elyasib y Zakkur. Entre los porteros: Sallum, Telem y Urí. (Esdras 10, 24)

  • de los hijos de Bigvay: Mesullam, Malluk, Yedaías, Yasub, Yisal, Yeremot; (Esdras 10, 29)

  • de los hijos de Pajat Moab: Adná, Kelal, Benaías, Maaseías, Mattanías, Besalel, Binnuy y Manasés; (Esdras 10, 30)

  • Sallum, Amarías, José; (Esdras 10, 42)

  • Jananí, uno de mis hermanos, llegó con algunos hombres venidos de Judá. Yo les pregunté por los judíos - el Resto que se había salvado del cautiverio - y por Jerusalén. (Nehemías 1, 2)

  • Me respondieron: «Los restos del cautiverio que han quedado allí en la provincia se encuentran en gran estrechez y confusión. La muralla de Jerusalén está llena de brechas, y sus puertas incendiadas.» (Nehemías 1, 3)


"Vive-se de fé, não de sonhos." São Padre Pio de Pietrelcina