Mosaico decorativo

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  • Tú que te glorías en la ley, transgrediéndola deshonras a Dios. (Romanos 2, 23)

  • Porque, como dice la Escritura, el nombre de Dios, por vuestra causa, es blasfemado entre las naciones. (Romanos 2, 24)

  • Pues la circuncisión, en verdad, es útil si cumples la ley; pero si eres un trangresor de la ley, tu circuncisión se vuelve incircuncisión. (Romanos 2, 25)

  • Mas si el incircunciso guarda las prescripciones de la ley ¿no se tendra su incircuncisión como circuncisión? (Romanos 2, 26)

  • Y el que, siendo físicamente incircunciso, cumple la ley, te juzgará a ti, que con la letra y la circuncisión eres transgresor de la ley. (Romanos 2, 27)

  • El verdadero judío lo es en el interior, y la verdadera circuncisión, la del corazón, según el espíritu y no según la letra. Ese es quien recibe de Dios la gloria y no de los hombres. (Romanos 2, 29)

  • ¡De ningún modo! Dios tiene que ser veraz y todo hombre mentiroso, como dice la Escritura: Para que seas justificado en tus palabras y triunfes al ser juzgado. (Romanos 3, 4)

  • Pero si nuestra injusticia realza la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será acaso injusto Dios al descargar su cólera? (Hablo en términos humanos.) (Romanos 3, 5)

  • Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que decimos? Esos tales tienen merecida su condenación. (Romanos 3, 8)

  • Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno. (Romanos 3, 12)

  • maldición y amargura rebosa su boca. (Romanos 3, 14)

  • Ligeros sus pies para derramar sangre; (Romanos 3, 15)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina