Mosaico decorativo

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  • Si él consagró su campo durante el año del jubileo se atenderá a esta tasación. (Levítico 27, 17)

  • Pero si consagra su campo después del jubileo, el sacerdote calculará su precio a razón de los años que quedan hasta el año del jubileo; y lo descontará de la tasación. (Levítico 27, 18)

  • Pero si nos rescata el campo, y éste se vende o otro, el campo no podrá ser rescatado en adelante. (Levítico 27, 20)

  • Si alguno consagra a Yahveh un campo que compró y que no forma parte de su propiedad, (Levítico 27, 22)

  • el sacerdote calculará el importe de su valor hasta el año del jubileo; y él pagará ese mismo día la suma de la tasación como cosa sagrada de Yahveh. (Levítico 27, 23)

  • El año del jubileo volverá el campo al vendedor, al que pertenece como propiedad de la tierra. (Levítico 27, 24)

  • Nadie, sin embargo, podrá consagrar los primogénitos de su ganado que ya, por ser tales, pertenecen a Yahveh. Sean del ganado mayor o del menor, pertenecen a Yahveh. (Levítico 27, 26)

  • Si se trata de un animal impuro, y lo quiere rescatar según la tasación, añadirá la quinta parte al precio; pero si no es rescatado, será vendido, conforme a la tasación. (Levítico 27, 27)

  • Nada de lo que a uno pertenece - hombre, animal o campo de su propiedad - que haya sido consagrado a Yahveh con anatema podrá venderse ni rescatarse. Todo anatema es cosa sacratísima para Yahveh. (Levítico 27, 28)

  • Ningún ser humano consagrado como anatema podrá ser rescatado; deberá morir. (Levítico 27, 29)

  • Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor. (Levítico 27, 31)

  • Todo diezmo de ganado mayor o menor, es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el cayado, será cosa sagrada de Yahveh. (Levítico 27, 32)


"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina