Fondare 1985 Risultati per: Hijo Amado
pues las riquezas perecen en un mal negocio, y cuando engendra un hijo, nada queda ya en su mano. (Eclesiastés 5, 13)
Lo que de ellas se saca, hijo mío, es ilustrarse. Componer muchos libros es nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud. (Eclesiastés 12, 12)
Llévame en pos de ti: ¡Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones; por ti exultaremos y nos alegraremos. Evocaremos tus amores más que el vino; ¡con qué razón eres amado! (Cantar 1, 4)
Bolsita de mirra es mi amado para mí, que reposa entre mis pechos. (Cantar 1, 13)
Racimo de alheña es mi amado para mí, en las viñas de Engadí. (Cantar 1, 14)
- ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho. (Cantar 1, 16)
- Como el manzano entre los árboles silvestres, así mi amado entre los mozos. A su sombra apetecida estoy sentada, y su fruto me es dulce al paladar. (Cantar 2, 3)
¡La voz de mi amado! Helo aquí que ya viene, saltando por los montes, brincando por los collados. (Cantar 2, 8)
Semejante es mi amado a una gacela, o un joven cervatillo. Vedle ya que se para detrás de nuestra cerca, mira por las ventanas, atisba por las rejas. (Cantar 2, 9)
Empieza a hablar mi amado, y me dice: «Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente. (Cantar 2, 10)
Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado: él pastorea entre los lirios. (Cantar 2, 16)
Antes que sople la brisa del día y se huyan las sombras, vuelve, sé semejante, amado mío, a una gacela o a un joven cervatillo por los montes de Béter. (Cantar 2, 17)