Mosaico decorativo

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  • pues al que antes hicieron exponer y luego rechazaron con escarnio, al final de los acontecimientos le admiraron después de padecer una sed bien diferente de la de los justos. (Sabiduría 11, 14)

  • El hombre, en cambio, puede matar por su maldad, pero no hacer tornar al espíritu que se fue, ni liberar al alma ya acogida en el Hades. (Sabiduría 16, 14)

  • Cobarde es, en efecto, la maldad y ella a sí misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor; (Sabiduría 17, 11)

  • pero éstos, después de acoger con fiestas a los que ya participaban en los mismos derechos que ellos, los aplastaron con terribles trabajos. (Sabiduría 19, 16)

  • ¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas, del pecador que va por senda doble! (Eclesiástico 2, 12)

  • El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados. (Eclesiástico 3, 15)

  • Hijo, desde tu juventud haz acopio de doctrina, y hasta encanecer encontrarás sabiduría. (Eclesiástico 6, 18)

  • Escucha, hijo, acoje mi criterio, y mi consejo no rechaces. (Eclesiástico 6, 23)

  • Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate. (Eclesiástico 9, 14)

  • Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen. (Eclesiástico 15, 2)

  • No digas: «Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de mí? Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa creación?» (Eclesiástico 16, 17)

  • Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios. (Eclesiástico 18, 14)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina