Mosaico decorativo

Fondare 1628 Risultati per: Son

  • La mujer se dirigió a todo el pueblo con tanta cordura, que ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicrí, y se la arrojaron a Joab. Este hizo sonar la trompeta y levantaron el asedio, yéndose cada uno a su carpa. Joab, por su parte, se volvió a Jerusalén, junto al rey. (II Samuel 20, 22)

  • eres sincero con los que son sinceros y te muestras astuto con los falsos. (II Samuel 22, 27)

  • Tú me libraste de un ejército incontable y me pusiste al frente de naciones: pueblos extraños son mis vasallos. (II Samuel 22, 44)

  • Estas son las últimas palabras de David: Oráculo de David, hijo de Jesé, oráculo del hombre elevado a lo alto, el ungido del Dios de Jacob y el cantor de los himnos de Israel. (II Samuel 23, 1)

  • En cuanto a los malvados, son todos como espinas que se tiran y no se las recoge con la mano: (II Samuel 23, 6)

  • el que las toca se arma de un hierro o del asta de una lanza, y allí mismo son consumidas por el fuego. (II Samuel 23, 7)

  • Estos son los nombres de los Guerreros de David: Isbaal, el jacmonita, jefe de los Tres. Él empuñó su lanza contra ochocientos hombres y los mató de una sola vez. (II Samuel 23, 8)

  • Fue el más famoso de los Treinta, pero no llegó a igualar a los Tres. David lo incorporó a su guardia personal. (II Samuel 23, 23)

  • Allí, el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán rey de Israel; ustedes sonarán la trompeta y lo aclamarán: ¡Viva el rey Salomón! (I Reyes 1, 34)

  • El sacerdote tomó de la Carpa el cuerno de aceite y ungió a Salomón. Entonces sonó la trompeta y todo el pueblo exclamó: ¡Viva el rey Salomón! (I Reyes 1, 39)

  • Después, todo el pueblo volvió a subir detrás de él, al son de las flautas y dando tales señales de alegría, que la tierra parecía estallar bajo sus gritos. (I Reyes 1, 40)

  • Adonías y los invitados que estaban con él oyeron el ruido cuando terminaban de comer. Joab, por su parte, al oír el sonido de la trompeta, preguntó: "¿A qué se debe ese tumulto en la ciudad?". (I Reyes 1, 41)


"Como é belo esperar!" São Padre Pio de Pietrelcina