Fondare 3876 Risultati per: Sello De Dios
Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. (Daniel 3, 17)
Y ellos caminaban en medio de las llamas, alabando a Dios y bendiciendo al Señor. (Daniel 3, 24)
"Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, y digno de alabanza, que tu Nombre sea glorificado eternamente. (Daniel 3, 26)
Que ellos sepan que tú eres el Señor, el único Dios, glorioso sobre la tierra". (Daniel 3, 45)
Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: (Daniel 3, 51)
Todos los que temen al Señor, bendigan al Señor, al Dios de los dioses, alábenlo y denle gracias, ¡porque es eterno su amor!". (Daniel 3, 90)
Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Negó, servidores del Dios Altísimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Negó salieron de en medio del fuego. (Daniel 3, 93)
Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. (Daniel 3, 95)
Por eso, yo doy este decreto: ‘Todo pueblo, nación o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, será cortado en pedazos y su casa quedará reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera’". (Daniel 3, 96)
Me ha parecido bien publicar los signos y prodigios que ha realizado en mi favor el Dios Altísimo: (Daniel 3, 99)
Finalmente, se presentó ante mí Daniel -llamado Beltsasar, según el nombre de mi dios- en quien reside el espíritu de los dioses santos, y yo conté el sueño delante de él: (Daniel 4, 5)
Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del Templo, de la Casa de Dios en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. (Daniel 5, 3)