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El vigésimo cuarto día del undécimo mes, que es el mes de Sebat, en el segundo año de Darío, la palabra del Señor fue dirigida al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Idó, en estos términos: (Zacarías 1, 7)
Luego me hizo ver al Sumo Sacerdote Josué, de pie ante el ángel del Señor, mientras el Adversario estaba a su derecha para acusarlo. (Zacarías 3, 1)
El ángel del Señor dijo al Adversario: "¡Que el Señor te reprima, Adversario! ¡Sí, que te reprima el Señor, el que eligió a Jerusalén! ¿No es este acaso un tizón salvado del fuego?". (Zacarías 3, 2)
"Así habla el Señor de los ejércitos: Si vas por mis caminos y observas mis mandamientos, tú mismo gobernarás mi Casa y cuidarás mis atrios, y yo te daré libre acceso entre los que están aquí". (Zacarías 3, 7)
Él me preguntó: "¿Qué ves?". Yo le respondí: "Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior: sobre el candelabro hay siete lámparas, y siete mecheros para las lámparas que están arriba de él. (Zacarías 4, 2)
Entonces se levantó un disco de plomo, y vi una mujer instalada en el interior del recipiente. (Zacarías 5, 7)
El ángel me dijo: "Esta es la Maldad". Luego la arrojó al interior del recipiente y arrojó la masa de plomo sobre la abertura. (Zacarías 5, 8)
Ellos avanzaron llenos de brío, ansiosos por recorrer la tierra. El ángel les dijo: "Vayan a recorrer la tierra". Y ellos recorrieron la tierra. (Zacarías 6, 7)
Entonces los que están lejos vendrán y reconstruirán el Santuario del Señor. Así sabrán que me envió a ustedes el Señor de los ejércitos. Esto sucederá si escuchan verdaderamente la voz del Señor, su Dios. (Zacarías 6, 15)
El cuarto año del rey Darío, el día cuatro del noveno mes, el mes de Quisleu, (Zacarías 7, 1)
Porque antes de estos días no había salario para los hombres ni ración para los animales, ni había seguridad para los que iban y venían, a causa del enemigo: yo había lanzado a todos los hombres, unos contra otros. (Zacarías 8, 10)
Pero el Señor va a apoderarse de eso, arrojará su poderío en el mar y ella misma será presa de las llamas. (Zacarías 9, 4)