Mosaico decorativo

Fondare 375 Risultati per: Jacob

  • Hasta el día de hoy, ellos practican los ritos antiguos: no temen al Señor ni practican los preceptos, los ritos, la Ley y los mandamientos que dictó el Señor a los hijos de Jacob, a quien dio el nombre de Israel. (II Reyes 17, 34)

  • Descendientes de Israel, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: (I Crónicas 16, 13)

  • él lo confirmó como norma para Jacob, como alianza eterna para Israel, (I Crónicas 16, 17)

  • Cuídate, hijo mío, de toda unión ilegítima y, sobre todo, elige una mujer del linaje de tus padres. No tomes por esposa a una extranjera, que no pertenezca a la tribu de tu padre, porque nosotros somos hijos de profetas. Acuérdate, hijo mío, de Noé, de Abraham, de Isaac y de Jacob, nuestros antiguos padres: ellos eligieron sus esposas entre las mujeres de sus parientes. Por eso fueron bendecidos en sus hijos y su descendencia poseerá la tierra en herencia. (Tobías 4, 12)

  • Recuerden todo lo que hizo con Abraham y en qué forma probó a Isaac, y todo lo que le sucedió a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando apacentaba las ovejas de Labán, hermano de su madre: (Judit 8, 26)

  • ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob, se regocijará Israel. (Salmos 14, 7)

  • El Señor te haga triunfar en el momento del peligro, que el nombre del Dios de Jacob sea tu baluarte. (Salmos 20, 2)

  • "Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel. (Salmos 22, 24)

  • Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. Pausa (Salmos 24, 6)

  • Eras tú, mi Rey y mi Dios, el que decidía las victorias de Jacob: (Salmos 44, 5)

  • aunque bramen y se agiten sus olas, y con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Pausa (Salmos 46, 4)

  • El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Pausa (Salmos 46, 8)


“É doce o viver e o penar para trazer benefícios aos irmãos e para tantas almas que, vertiginosamente, desejam se justificar no mal, a despeito do Bem Supremo.” São Padre Pio de Pietrelcina