Fondare 1940 Risultati per: Hijo
Hijo mío, para tu régimen de comida, pruébate a ti mismo: mira qué te hace mal y prívate de ello. (Eclesiástico 37, 27)
Si estás enfermo, hijo mío, no seas negligente, ruega al Señor, y él te sanará. (Eclesiástico 38, 9)
Hijo mío, por un muerto, derrama lágrimas, y entona un lamento, como quien sufre terriblemente. Entierra su cadáver en la forma establecida y no descuides su sepultura. (Eclesiástico 38, 16)
Hijo mío, no vivas de la mendicidad, porque más vale morir que mendigar. (Eclesiástico 40, 28)
Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el pecado de Israel. (Eclesiástico 45, 23)
Hubo también una alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá; pero esa herencia real pasa del padre a uno solo de sus hijos, mientras que la de Aarón pasa a toda su descendencia. (Eclesiástico 45, 25)
Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerray sucesor de Moisés en el oficio profético. Haciendo honor a su nombre, se mostró grande para salvar a los elegidos, para castigar a los enemigos sublevados y poner a Israel en posesión de su herencia. (Eclesiástico 46, 1)
Él siguió los pasos del Poderoso y, en tiempos de Moisés, dio prueba de fidelidad, lo mismo que Caleb, hijo de Iefuné: ellos se opusieron a toda la asamblea, impidiendo que el pueblo pecara y acallando las murmuraciones perversas. (Eclesiástico 46, 7)
Después de él surgió un hijo lleno de saber que, gracias a David, vivió desahogadamente. (Eclesiástico 47, 12)
Jeroboám, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel y llevó a Efraím por el camino del mal. El pueblo cometió tantos pecados que fue expulsado de su país: (Eclesiástico 47, 24)
y a Josué, hijo de Josedec? En sus días, ellos reconstruyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna. (Eclesiástico 49, 12)
Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdoteque durante su vida restauró la Casa y en sus días consolidó el Santuario. (Eclesiástico 50, 1)