Fondare 2009 Risultati per: Hijo Amado
Teme al Señor, hijo mío, y también al rey, y no te mezcles con los sediciosos, (Proverbios 24, 21)
Sé sabio, hijo mío, alegra mi corazón, y podré replicar al que me denigra. (Proverbios 27, 11)
Corrige a tu hijo, y él te dará tranquilidad y colmará tu alma de delicias. (Proverbios 29, 17)
Palabras de Agur, hijo de Iaqué, de Masá. Oráculo de este gran hombre: ¡Me he fatigado, Dios, me he fatigado, Dios, y estoy exhausto! (Proverbios 30, 1)
¿Quién subió a los cielos y descendió? ¿Quién recogió el viento en sus puños? ¿Quién contuvo las aguas en su manto? ¿Quién estableció los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes? (Proverbios 30, 4)
¡No, hijo mío! ¡No, hijo de mis entrañas! ¡No, hijo de mis votos! (Proverbios 31, 2)
Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén. (Eclesiastés 1, 1)
un hombre está completamente solo, no tiene hijo ni hermano, pero nunca pone fin a su esfuerzo ni se sacia de ambicionar riquezas. Entonces, ¿para quién me esfuerzo y me privo del bienestar? También esto es vanidad y una tarea ingrata. (Eclesiastés 4, 8)
Esta riqueza se pierde en un mal negocio, y el hijo que él engendró se queda sin nada. (Eclesiastés 5, 13)
Una advertencia más, hijo mío: multiplicar los libros es una cosa interminable y estudiar demasiado deja el cuerpo exhausto. (Eclesiastés 12, 12)
Dime, amado de mi alma, dónde llevas a pastar el rebaño, dónde lo haces descansar al mediodía, para que yo no ande vagando junto a los rebaños de tus compañeros. (Cantar 1, 7)
El Amado: Yo te comparo, amada mía, a una yegua uncida al carro del Faraón. (Cantar 1, 9)