Mosaico decorativo

Fondare 561 Risultati per: Habla

  • Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Ay de la ciudad que derrama sangre en medio de ella para que llegue su hora, y se fabrica ídolos para contaminarse! (Ezequiel 22, 3)

  • Por eso, así habla el Señor: Porque todos ustedes se han convertido en escoria, yo voy a amontonarlos en medio de Jerusalén. (Ezequiel 22, 19)

  • Sus profetas los recubren con cal, proponiendo falsas visiones y predicciones engañosas. Ellos dicen: "Así habla el Señor", cuando el Señor no había hablado. (Ezequiel 22, 28)

  • Por eso, Oholibá, así habla el Señor: Yo voy a suscitar contra ti a tus amantes, de los que te habías hastiado, y los traeré contra ti de todas partes: (Ezequiel 23, 22)

  • Porque así habla el Señor: Voy a entregarte en manos de los que tú detestas, en manos de aquellos de los que te has hastiado. (Ezequiel 23, 28)

  • Así habla el Señor: Tú beberás la copa de tu hermana, ancha y profunda, de gran capacidad. Serás motivo de burla y escarnio. (Ezequiel 23, 32)

  • Por eso, así habla el Señor: Porque tú me has olvidado y me has arrojado detrás de tu espada, carga tú también con tu lascivia y tus prostituciones. (Ezequiel 23, 35)

  • Porque así habla el Señor: Que se convoque contra ellas una asamblea y se las entregue a la vejación y al saqueo. (Ezequiel 23, 46)

  • Di una parábola a ese pueblo rebelde. Tú les dirás: Así habla el Señor: Arrima la olla al fuego, arrímala y échale agua. (Ezequiel 24, 3)

  • Por eso, así habla el Señor: ¡Ay de la ciudad sanguinaria, esa olla herrumbrada cuya herrumbre no desaparece! Vacíala pedazo a pedazo, sin que la suerte caiga sobre ella. (Ezequiel 24, 6)

  • Por eso, así habla el Señor: ¡Ay de la ciudad sanguinaria! Yo también voy a encender una gran hoguera. (Ezequiel 24, 9)

  • Di a la casa de Israel: Así habla el Señor: Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caerán bajo la espada, (Ezequiel 24, 21)


"Reze pelos infiéis, pelo Papa e por todas as necessidades espirituais da Santa Igreja." São Padre Pio de Pietrelcina