Fondare 355 Risultati per: Guerra De Canaán
Hombres de Aser, aptos para la guerra y preparados para combatir: 40.000. (I Crónicas 12, 37)
Hombres de la Transjordania, es decir, de Rubén, de Gad y de la mitad de la tribu de Manasés: 120.000, provistos de toda clase de armas de guerra. (I Crónicas 12, 38)
Todos estos hombres de guerra, formados en orden de batalla, fueron a Hebrón, sinceramente dispuestos a proclamar a David rey de todo Israel; y también todo el resto de Israel estaba decidido unánimemente a hacer rey a David. (I Crónicas 12, 39)
cuando dijo: ‘Yo te daré la tierra de Canaán, como porción hereditaria de todos ustedes’. (I Crónicas 16, 18)
Capturó mil carros, siete mil soldados de caballería y veinte mil hombres de a pie, y mutiló todos los caballos de los carros de guerra, reservándose sólo cien. (I Crónicas 18, 4)
le envió a su hijo Hadorám para saludarlo y felicitarlo por haber hecho la guerra y derrotado a Hadadézer, ya que este era su rival. Además, le envió toda clase de objetos de plata, oro y bronce, (I Crónicas 18, 10)
Cuando los amonitas se dieron cuenta de que se habían enemistado con David, Janún y los amonitas enviaron mil talentos de plata para contratar carros de guerra y caballería en Arám Naharaim, en Arám de Maacá y en Sobá. (I Crónicas 19, 6)
Así contrataron treinta y dos mil carros de guerra y al rey de Maacá con sus tropas, que fueron a acampar frente a Madabá, mientras los amonitas se concentraban fuera de sus ciudades y acudían al combate. (I Crónicas 19, 7)
Ellos habían consagrado algo del botín de guerra para el sostenimiento de la Casa del Señor. (I Crónicas 26, 27)
Pero Dios me dijo: ‘Tú no edificarás la Casa para mi Nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado sangre’. (I Crónicas 28, 3)
Salomón reunió carros de guerra y caballería: llegó a tener mil cuatrocientos carros y doce mil caballos, y los acantonó en las ciudades destinadas a las carros, y en Jerusalén, junto al rey. (II Crónicas 1, 14)
y también Baalat, todos los centros de aprovisionamiento que tenía Salomón, todas las ciudades para los carros de guerra y la caballería, y todas las demás construcciones que Salomón quiso levantar en Jerusalén, en el Líbano y en todo el país sometido a su dominio. (II Crónicas 8, 6)