Fondare 544 Risultati per: Gran Tribulación
Restableció la paz en su nación, con gran regocijo de Israel: (I Macabeos 14, 11)
Después, Simón envió a Roma a Numenio con un gran escudo de oro que pesaba mil minas, para confirmar el pacto con ellos. (I Macabeos 14, 24)
en la gran asamblea de los sacerdotes, del pueblo, de los príncipes de la nación y de los ancianos del país, se nos ha notificado lo siguiente: (I Macabeos 14, 28)
surgió Simón y combatió por su pueblo. Él invirtió gran parte de su fortuna en equipar a los soldados de su nación y pagarles el sueldo; (I Macabeos 14, 32)
El hijo de Abubos los recibió dolosamente en la pequeña fortaleza llamada Doc, que él había hecho construir. Allí les sirvió un gran banquete, a la vez que les preparaba una emboscada. (I Macabeos 16, 15)
Ya en el año setenta y nueve del reinado de Demetrio, nosotros, los judíos, les escribimos: "En medio de la tribulación y de la crisis que soportamos durante estos años, desde que Jasón y sus partidarios traicionaron la Tierra santa y el reino, (II Macabeos 1, 7)
La historia de Judas Macabeo y sus hermanos, de la purificación del gran Templo y de la dedicación del altar, (II Macabeos 2, 19)
recuperaron el Santuario célebre en todo el mundo, liberaron la ciudad y restablecieron las leyes que estaban en peligro de ser abolidas, porque el Señor, en su gran benignidad, se mostró propicio con ellos- (II Macabeos 2, 22)
En la fecha fijada, Heliodoro procedió a realizar el inventario de los bienes, con gran consternación de toda la ciudad: (II Macabeos 3, 14)
Y daba testimonio delante de todos de las obras del gran Dios, que él había contemplado con sus propios ojos. (II Macabeos 3, 36)
Antíoco se entristeció profundamente y, movido a compasión, lloró recordando la prudencia y la gran moderación del difunto. (II Macabeos 4, 37)
Por eso, el mismo Lugar, después de haber participado de las desgracias del pueblo, también participó de su restauración y, habiendo sido abandonado en el tiempo de la ira del Todopoderoso, fue de nuevo restaurado con toda su gloria, cuando el gran Soberano se reconcilió con él. (II Macabeos 5, 20)