Mosaico decorativo

Fondare 1698 Risultati per: Entrada A La Tierra Prometida

  • En el año jubilar el campo volverá al que lo vendió, o sea, al verdadero propietario de la tierra. (Levítico 27, 24)

  • La décima parte de lo que produce la tierra -tanto los campos sembrados como los árboles frutales- pertenece al Señor: es una cosa consagrada al Señor. (Levítico 27, 30)

  • Los gersonitas tenían a su cargo, en la Carpa del Encuentro, la Morada y la Carpa, su toldo y el tapiz que estaba a la entrada de la Carpa del Encuentro; (Números 3, 25)

  • las cortinas del atrio y el cortinado para la entrada del atrio que rodea la Morada, las cuerdas y el altar: todo el servicio relacionado con esos objetos. (Números 3, 26)

  • ellos llevarán los tapices de la Morada, la Carpa del Encuentro y su toldo, el toldo de cuero fino que está sobre ella y el cortinado que está a la entrada de la Carpa del Encuentro; (Números 4, 25)

  • las cortinas del atrio, la cortina de la entrada del atrio que rodea la Morada y el altar, y también sus cuerdas y todos los accesorios que se emplean en su servicio: ellos se encargarán de hacer todo lo necesario. (Números 4, 26)

  • Al octavo día, presentará al sacerdote, a la entrada de la Carpa del Encuentro, dos torcazas o dos pichones de paloma. (Números 6, 10)

  • Este es el ritual para el nazireo: una vez cumplido el tiempo de su nazireato, será conducido a la entrada de la Carpa del Encuentro, (Números 6, 13)

  • Entonces el nazireo se cortará el cabello consagrado, a la entrada de la Carpa del Encuentro, y lo echará en el fuego que arde debajo del sacrificio de comunión. (Números 6, 18)

  • Cuando se hagan sonar las dos trompetas, toda la comunidad se reunirá delante de ti, a la entrada de la Carpa del Encuentro. (Números 10, 3)

  • Cuando ustedes, en su propia tierra, tengan que combatir contra un enemigo que venga a atacarlos, deberán tocar las trompetas profiriendo aclamaciones, y el Señor, su Dios, se acordará de ustedes, y se verán libres de sus enemigos. (Números 10, 9)

  • Moisés oyó llorar al pueblo, que se había agrupado por familias, cada uno a la entrada de su carpa. El Señor se llenó de una gran indignación, pero Moisés, vivamente contrariado, (Números 11, 10)


"A mansidão reprime a ira." São Padre Pio de Pietrelcina