Mosaico decorativo

Fondare 1736 Risultati per: Don

  • Subimos a bordo de un barco de Adramicio que se dirigía a las costas de Asia, y zarpamos. Iba con nosotros Aristarco, un macedonio de Tesalónica. (Hechos 27, 2)

  • Al día siguiente, llegamos a Sidón. Julio trató a Pablo con mucha consideración y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos. (Hechos 27, 3)

  • Hicimos escala en Siracusa, donde permanecimos tres días. (Hechos 28, 12)

  • donde encontramos a unos hermanos que nos invitaron a permanecer una semana con ellos. Luego llegamos a Roma. (Hechos 28, 14)

  • Entonces fijaron un día para encontrarse con él, y fueron a verlo en mayor número al lugar donde se alojaba. Pablo les habló durante todo el día sobre el Reino de Dios, dándoles toda clase de testimonio y tratando de persuadirlos para que creyeran en Jesucristo, a partir de la Ley de Moisés y de los Profetas. (Hechos 28, 23)

  • Porque tengo un gran deseo de verlos, a fin de comunicarles algún don del Espíritu que los fortalezca, (Romanos 1, 11)

  • Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos, (Romanos 1, 24)

  • Felices aquellos a quienes fueron perdonadas sus faltas y cuyos pecados han sido cubiertos. (Romanos 4, 7)

  • ya que la Ley provoca la ira y donde no hay Ley tampoco hay transgresión. (Romanos 4, 15)

  • Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos. (Romanos 5, 15)

  • Tampoco se puede comparar ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, ya que el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la gracia lleva a la justificación después de muchas faltas. (Romanos 5, 16)

  • En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia. (Romanos 5, 17)


"De que vale perder-se em vãos temores?". São Padre Pio de Pietrelcina