Fondare 5949 Risultati per: Dios Está Cerca
Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación? (Gálatas 3, 5)
Es el caso de Abraham, que creyó en Dios, y esto le fue tenido en cuenta para su justificación. (Gálatas 3, 6)
La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por la fe, anticipó esta buena noticia a Abraham, prometiéndole: En ti serán bendecidas todas las naciones. (Gálatas 3, 8)
En efecto, todos los que confían en las obras de la Ley están bajo una maldición, porque dice la Escritura: Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la Ley. (Gálatas 3, 10)
Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por la Ley, ya que el justo vivirá por la fe. (Gálatas 3, 11)
Cristo nos liberó de esta maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, porque también está escrito: Maldito el que está colgado en el patíbulo. (Gálatas 3, 13)
Ahora bien, les digo esto: la Ley promulgada cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento formalmente establecido por Dios, dejando así sin efecto la promesa. (Gálatas 3, 17)
Porque si la herencia se recibe en virtud de la Ley, ya no es en virtud de la promesa. Y en realidad, Dios concedió su gracia a Abraham mediante una promesa. (Gálatas 3, 18)
Pero no existe mediador cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo. (Gálatas 3, 20)
¿Eso quiere decir que la Ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de comunicar la Vida, ciertamente la justicia provendría de la Ley. (Gálatas 3, 21)
Porque todos ustedes, por la fe, son hijos de Dios en Cristo Jesús, (Gálatas 3, 26)
En efecto, hasta la edad fijada por su padre, está bajo la dependencia de sus tutores y administradores. (Gálatas 4, 2)