Mosaico decorativo

Fondare 4573 Risultati per: David Como Pastor

  • El resto de los hechos de Jeroboám y todo lo que él hizo, así como la valentía con que combatió y cómo recuperó para Israel a Damasco y Jamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel? (II Reyes 14, 28)

  • Él hizo lo que es recto a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre Amasías. (II Reyes 15, 3)

  • Azarías se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la Ciudad de David. Su hijo Jotám reinó en lugar de él. (II Reyes 15, 7)

  • Él hizo lo que es malo a los ojos del Señor, como lo habían hecho sus padres: no se apartó de los pecados con que Jeroboám, hijo de Nebat, había hecho pecar a Israel. (II Reyes 15, 9)

  • Fue entonces cuando Menajém atacó a Tapúaj y a todos los que se encontraban allí, así como a todo su territorio a partir de Tirsá; la atacó por no haberle abierto las puertas, y abrió el vientre a todas las mujeres embarazadas. (II Reyes 15, 16)

  • Él hizo lo que es recto a los ojos del Señor, como lo había hecho su padre Ozías. (II Reyes 15, 34)

  • Jotám se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Ajaz reinó en lugar de él. (II Reyes 15, 38)

  • Ajaz tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Él no hizo lo que es recto a los ojos del Señor, su Dios, a diferencia de su padre David. (II Reyes 16, 2)

  • Ajaz tomó la plata y el oro que había en la Casa del Señor y en los tesoros de la casa del rey, y los envió como presente al rey de Asiria. (II Reyes 16, 8)

  • Ajaz se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David. Su hijo Ezequías reinó en lugar de él. (II Reyes 16, 20)

  • Él hizo lo que es malo a los ojos del Señor, aunque no tanto como los reyes de Israel que lo habían precedido. (II Reyes 17, 2)

  • Los israelitas perpetraron contra el Señor, su Dios, acciones indebidas: se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, tanto en las torres de guardia como en las plazas fuertes; (II Reyes 17, 9)


"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina