Fondare 3037 Risultati per: Ana
bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. (Lucas 3, 2)
Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. (Lucas 3, 5)
Elí, hijo de Matat; Matat, hijo de Leví; Leví, hijo de Melquí; Melquí, hijo de Janai; Janai, hijo de José; (Lucas 3, 24)
Iodá, hijo de Joanán; Joanán, hijo de Resá; Resá, hijo de Zorobabel. Zorobabel era hijo de Salatiel; Salatiel, hijo de Nerí; (Lucas 3, 27)
El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; (Lucas 5, 9)
Él le ordenó que no se lo dijera a nadie, pero añadió: «Ve a presentarte al sacerdote, y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio». (Lucas 5, 14)
En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. (Lucas 6, 12)
y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. (Lucas 6, 19)
por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. (Lucas 7, 7)
En seguida, Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. (Lucas 7, 11)
Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. (Lucas 7, 12)
Cuando los enviados de Juan partieron, Jesús comenzó a hablar de él a la multitud, diciendo: «¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? (Lucas 7, 24)