Fondare 3037 Risultati per: Ana
enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu espíritu bondadoso me conduzca por una tierra llana. (Salmos 143, 10)
Inclina tu cielo, Señor, y desciende; toca las montañas para que arrojen humo. (Salmos 144, 5)
sana a los que están afligidos y les venda las heridas. (Salmos 147, 3)
El Señor cubre el cielo de nubes y provee de lluvia a la tierra; hace brotar la hierba en las montañas y las plantas para provecho del hombre; (Salmos 147, 8)
dispensa su alimento al ganado, y a los pichones de cuervo que claman a él. (Salmos 147, 9)
reparte la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza. (Salmos 147, 16)
el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes. (Salmos 148, 8)
Las montañas y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros; (Salmos 148, 9)
Él les habló amistosamente, pero con la intención de engañarlos, y después que se ganó su confianza, atacó sorpresivamente a la ciudad y le asestó un terrible golpe, causando numerosas víctimas entre los israelitas. (I Macabeos 1, 30)
Sus hombres tomaron prisioneros a las mujeres y a los niños y se adueñaron del ganado. (I Macabeos 1, 32)
Derramaron sangre inocente alrededor del Templo y profanaron el Lugar santo. (I Macabeos 1, 37)
A causa de ellos, huyeron los habitantes de Jerusalén y la Ciudad se convirtió en una colonia de extranjeros: se volvió extraña para los que nacieron en ella y sus propios hijos la abandonaron. (I Macabeos 1, 38)