Mosaico decorativo

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  • Volveré mi mano contra ti, depuraré tu escoria con potasa y eliminaré todos tus desechos. (Isaías 1, 25)

  • Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella (Isaías 2, 2)

  • Sí, tú has desechado a tu pueblo, a la casa de Jacob, porque están llenos de adivinos de Oriente, de astrólogos, como los filisteos, y estrechan la mano de los extranjeros. (Isaías 2, 6)

  • Su país está lleno de ídolos; ellos se postran ante la obra de sus manos, ante lo que fabricaron sus propios dedos. (Isaías 2, 8)

  • ¡Entra en la roca y escóndete en el polvo, lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad! (Isaías 2, 10)

  • La mirada altanera del hombre será humillada, la arrogancia humana será abatida, y sólo el Señor será exaltado en aquel día. (Isaías 2, 11)

  • contra todas las montañas altivas, contra todas las colinas encumbradas, (Isaías 2, 14)

  • El orgullo del hombre será humillado, la arrogancia humana será abatida, y sólo el Señor será exaltado en aquel día, (Isaías 2, 17)

  • y hasta el último de los ídolos desaparecerá. (Isaías 2, 18)

  • Aquel día, el hombre arrojará a los topos y a los murciélagos los ídolos de plata y los ídolos de oro que se había fabricado para adorarlos, (Isaías 2, 20)

  • ¡Dejen entonces al hombre que sólo tiene aliento en sus narices! ¿En qué se lo puede estimar? (Isaías 2, 22)

  • el soldado y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano, (Isaías 3, 2)


"Deus quer que as suas misérias sejam o trono da Sua misericórdia." São Padre Pio de Pietrelcina