Mosaico decorativo

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  • el comienzo, el fin y el medio de los tiempos, la alternancia de los solsticios y el cambio de las estaciones, (Sabiduría 7, 18)

  • Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas. (Sabiduría 7, 27)

  • Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz, (Sabiduría 7, 29)

  • Si me callo, estarán a la expectativa, si hablo, me prestarán atención, si mi discurso se prolonga, permanecerán en silencio. (Sabiduría 8, 12)

  • Al volver a mi casa, descansaré junto a ella, porque su compañía no causa amargura, ni dolor su intimidad, sino sólo placer y alegría. (Sabiduría 8, 16)

  • pero comprendiendo que no podía obtener la Sabiduría si Dios no me la concedía, -y ya era un signo de prudencia saber de quién viene esta gracia- me dirigí al Señor y le supliqué, diciéndole de todo corazón: (Sabiduría 8, 21)

  • ¿Y quién habría conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu? (Sabiduría 9, 17)

  • Ella protegió al primero que fue formado, al padre del mundo, que estaba solo cuando fue creado. Lo liberó de su propia caída (Sabiduría 10, 1)

  • En testimonio de semejante perversidad, humea allí todavía una tierra desolada, los arbustos dan frutos que no llegan a madurar y, como recuerdo de un alma incrédula, se alza una columna de sal. (Sabiduría 10, 7)

  • Por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo tuvieron la desgracia de no conocer el bien, sino que, además, dejaron a los vivientes un momento de su locura, para que sus faltas no quedaran ocultas. (Sabiduría 10, 8)

  • lo asistió contra la codicia de sus explotadores, y lo colmó de riquezas; (Sabiduría 10, 11)

  • Porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los más pequeños. (Sabiduría 10, 21)


"A prática das bem-aventuranças não requer atos de heroísmo, mas a aceitação simples e humilde das provações." São Padre Pio de Pietrelcina