Mosaico decorativo

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  • Todos subieron al monte Sión con júbilo y alegría, y ofrecieron holocaustos por haber regresado sanos y salvos sin perder a ninguno de los suyos. (I Macabeos 5, 54)

  • Cuando Judas y Jonatán estaban en el país de Galaad, y su hermano Simón en Galilea, frente Tolemaida, (I Macabeos 5, 55)

  • La gente se agolpaba a su alrededor para aclamarlos. (I Macabeos 5, 64)

  • le opusieron resistencia. Él tuvo que huir y se retiró de allí muy amargado para volver a Babilonia. (I Macabeos 6, 4)

  • Al oír tales noticias, el rey quedó consternado, presa de una violenta agitación, y cayó en cama enfermo de tristeza, porque las cosas no le habían salido como él deseaba. (I Macabeos 6, 8)

  • Así pasó muchos días, sin poder librarse de su melancolía, hasta que sintió que se iba a morir. (I Macabeos 6, 9)

  • Le entregó su diadema, su manto y su anillo, encargándole que dirigiera a su hijo Antíoco y lo educara para que fuera rey. (I Macabeos 6, 15)

  • Cuando Lisias se enteró de la muerte del rey, puso en el trono a su hijo Antíoco, que él había educado desde niño, dándole el sobrenombre de Eupátor. (I Macabeos 6, 17)

  • Judas resolvió acabar con ellos y convocó a todo el ejército para sitiarlos. (I Macabeos 6, 19)

  • Y no sólo han levantado su mano contra nosotros, sino también sobre todos los países limítrofes. (I Macabeos 6, 25)

  • El número de sus fuerzas era de cien mil soldados, veinte mil jinetes y treinta y dos elefantes adiestrados para la guerra. (I Macabeos 6, 30)

  • Entraron por Idumea y acamparon cerca de Betsur, atacándola durante mucho tiempo con máquinas de guerra. Pero los sitiados, en una salida sorpresiva, se las quemaron y combatieron valerosamente. (I Macabeos 6, 31)


"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina