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Griten de gozo los árboles del bosque, griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra. (I Crónicas 16, 33)
para que ofrecieran constantemente sacrificios al Señor en el altar de los holocaustos, por la mañana y por la tarde, según lo que está escrito en la Ley que el Señor dio a Israel. (I Crónicas 16, 40)
Luego, todo el pueblo se fue a su casa, y David se volvió para bendecir a su casa. (I Crónicas 16, 43)
Y mientras iba caminando entre todo Israel, ¿acaso dije a uno solo de sus Jueces, a los que mandé apacentar a mi pueblo: ‘Por qué no me han edificado una casa de cedro’? (I Crónicas 17, 6)
Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, y los malhechores no seguirán devorándolo como antes. (I Crónicas 17, 9)
¿Y hay sobre la tierra una sola nación como tu pueblo Israel, ese pueblo a quien el mismo Dios fue a rescatar para sí, a fin de hacerse un nombre grande y temible, expulsando a naciones enteras ante el pueblo que rescataste de Egipto? (I Crónicas 17, 21)
Después de esto, David derrotó a los filisteos y los sometió, despojándolos de Gat y sus poblados. (I Crónicas 18, 1)
Capturó mil carros, siete mil soldados de caballería y veinte mil hombres de a pie, y mutiló todos los caballos de los carros de guerra, reservándose sólo cien. (I Crónicas 18, 4)
De Tibjat y de Cun, ciudades de Hadadézer, David trajo una enorme cantidad de bronce, con el que Salomón hizo el Mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce. (I Crónicas 18, 8)
David dijo: "Voy a comportarme lealmente con Janún, hijo de Najás, porque su padre ha sido leal conmigo". Entonces envió a unos mensajeros para presentarle sus condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al país de los amonitas para darle el pésame a Janún, (I Crónicas 19, 2)
los jefes de los amonitas dijeron a Janún: "¿Crees que David te hace llegar sus condolencias para honrar a tu padre? ¿No será que sus servidores han venido como espías, para sembrar la agitación y explorar el país?". (I Crónicas 19, 3)
Cuando los amonitas vieron que los arameos habían huido, también ellos huyeron delante de Abisai, el hermano de Joab, y entraron en la ciudad. Joab, por su parte, se volvió a Jerusalén. (I Crónicas 19, 15)