Fondare 980 Risultati per: Rei
pero una sola es mi paloma, mi toda perfecta. Ella es la hija única de su madre, la preferida de la que la engendró. Las jóvenes que la ven la felicitan, reinas y concubinas la alaban. Coro: (Cantar 6, 9)
Al ver eso podrán tal vez reírse, pero el Señor también se reirá de ellos (Sabiduría 4, 18)
¡Vean, pues, de qué manera la sabiduría nos lleva a la realeza! Pues bien, soberanos de los pueblos, si aprecian el trono y las insignias del poder, honren a la Sabiduría y reinarán por siempre. (Sabiduría 6, 20)
Condujo por caminos seguros al justo que huía de la cólera de su hermano. Le mostró el reino de Dios y le permitió que conociera a los santos ángeles. Hizo que tuviera éxito en sus trabajos y que fructificaran sus esfuerzos. (Sabiduría 10, 10)
Descendió con él al pozo y no lo dejó solo en la prisión; muy por el contrario, le confió el poder en el reino y le dio autoridad sobre los que lo habían perseguido. Hizo que quedara al descubierto la mentira de sus calumniadores y le consiguió una gloria que no pasará. (Sabiduría 10, 14)
Tu pueblo iba a vivir la experiencia de un viaje increible, mientras ellos tenían que experimentar una muerte poco común. (Sabiduría 19, 5)
Una mala pasión pierde al que la tiene, lo convierte en el hazmerreír de sus enemigos. (Sirácides (Eclesiástico) 6, 4)
Si te necesita, te adulará y te sonreirá; te prometerá maravillas y te dirá buenas palabras: "¿Qué necesitas?" (Sirácides (Eclesiástico) 13, 6)
La manera como un hombre se vista, su manera de reirse y de caminar revelan lo que es. (Sirácides (Eclesiástico) 19, 30)
La conversación de los tontos fastidia, necesitan obscenidades para reírse. (Sirácides (Eclesiástico) 27, 13)
Si tu hija es una descarada, redobla la prudencia: cuida de que no haga de ti el hazmerreir de tus enemigos, el comentario de la ciudad, un tema para chismes. Podría deshonrarte ante todo el mundo. (Sirácides (Eclesiástico) 42, 11)
Unos fueron soberanos en su reino, hombres famosos por su energía; otros sobresalieron por sus sabias decisiones, hablaron como profetas. (Sirácides (Eclesiástico) 44, 3)