Mosaico decorativo

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  • porque toda la familia de mi padre merecía la muerte de parte del rey y, sin embargo, tú me has puesto entre los que comen a tu mesa. ¿Con qué derecho, pues, podré exigirte algo?» (2 Samuel 19, 29)

  • Los hombres de Israel se acercaron al rey y le dijeron: «¿Por qué nuestros hermanos, los hombres de Judá, te han poco menos que secuestrado? Ellos te han hecho cruzar el Jordán a ti con toda tu familia y todos tus partidarios.» (2 Samuel 19, 42)

  • Joab pasó por todas las tribus de Israel y llegó a Abel-Bet-Maaká. Todos los aliados se reunieron y lo siguieron. (2 Samuel 20, 14)

  • (Los gabaonitas no pertenecían al pueblo de Israel, sino que eran descendientes de los amorreos. Habían hecho alianza con los israelitas y a pesar de ello, Saúl, en cierta ocasión, quiso exterminarlos, pensando hacer algo bueno para Israel y Judá.) (2 Samuel 21, 2)

  • Los gabaonitas respondieron: «No tenemos queja contra Saúl y su familia por asunto de oro o de plata; tampoco queremos que muera nadie de Israel.» David insistió: «Haré por ustedes lo que me digan.» (2 Samuel 21, 4)

  • Hubo todavía otro combate en Gob contra los filisteos, y Eljanán, hijo de Jaír de Belén, mató a Goliat de Gat; el mango de su lanza era tan enorme como un palo de telar. (2 Samuel 21, 19)

  • Me rodeaban las olas de la muerte, los torrentes de Belial me habían sorprendido. (2 Samuel 22, 5)

  • Subía humo de sus narices y de su boca salía un fuego devorador; con carbones encendidos. (2 Samuel 22, 9)

  • Sí, así es mi familia ante Dios, que hizo conmigo una alianza eterna, en todo ordenada y segura. ¿No hará él que germinen mis esperanzas y todos mis deseos? (2 Samuel 23, 5)

  • Elifelet, hijo de Ajasbay, de Maaká, Eliam, hijo de Ajitofel, de Guiló, Jesray de Carmelo, Paaray de Arab, (2 Samuel 23, 34)

  • David, al darse cuenta de la mortandad, suplicó a Yavé: «Señor, yo soy el que ha pecado. ¡Yo obré mal, Señor!, pero éstas, las ovejas, ¿qué han hecho? Caiga, Señor, tu mano sobre mí y mi familia; sobre nadie más.» (2 Samuel 24, 17)

  • Por último, no te olvides de Semeí, el benjaminita de Bajurim. El me lanzó toda suerte de maldiciones cuando yo salía rumbo a Majanaim. Cierto que, después, salió a recibirme cuando yo llegaba al Jordán y que por eso le juré por Yavé que no le quitaría la vida; (1 Reyes 2, 8)


"Jesus está com você." São Padre Pio de Pietrelcina